El convenio, calificado como “sin precedentes” por Marco Rubio, incluye la deportación de migrantes indocumentados y la posibilidad de albergar a presos estadounidenses en la prisión más grande de América Latina.
En un movimiento que redefine las relaciones bilaterales, El Salvador aceptó recibir deportados de cualquier nacionalidad y ofreció albergar a criminales peligrosos de EE.UU. en su megacárcel, el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT). Este acuerdo, celebrado durante la visita del secretario de Estado Marco Rubio, marca un hito en la cooperación migratoria y penitenciaria entre ambos países.

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, y el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, sellaron este lunes un acuerdo migratorio que ha sido descrito como “el más extraordinario del mundo”. El convenio permitirá a Estados Unidos deportar a El Salvador a migrantes indocumentados que hayan cometido crímenes graves, sin importar su nacionalidad. Además, Bukele ofreció recibir en su megacárcel a criminales peligrosos con ciudadanía estadounidense o residencia legal que actualmente cumplen condena en prisiones de EE.UU.
El CECOT, inaugurado en 2023, es la prisión más grande de América Latina, con capacidad para 40,000 reclusos. Actualmente alberga a unos 15,000 miembros de pandillas como la MS-13 y el Barrio 18. Bukele explicó en la red social X que este acuerdo permitirá a EE.UU. “externalizar partes de su sistema penitenciario” a cambio de una tarifa que, aunque “baja para EE.UU., sería significativa para El Salvador”.
Marco Rubio no escatimó elogios para Bukele, calificando la oferta como “una señal del increíble amigo” que representa El Salvador para EE.UU. “Ningún país ha hecho jamás una oferta de amistad como esta”, afirmó el secretario de Estado, quien ya discutió la propuesta con el presidente Donald Trump.

Este acuerdo se enmarca en una relación cada vez más estrecha entre ambos países. Bukele, uno de los aliados más cercanos de Trump en América Latina, ha implementado una política de seguridad que ha reducido drásticamente los homicidios en El Salvador, aunque ha sido criticada por organismos de derechos humanos debido a las detenciones masivas sin orden judicial.
El acuerdo migratorio revive un precedente establecido en 2019, cuando El Salvador accedió a convertirse en un “tercer país seguro” para recibir a deportados con procesos de asilo pendientes. Sin embargo, ese convenio fue rescindido por la administración de Joe Biden en 2021. Ahora, con un alcance mucho mayor, el nuevo acuerdo podría tener repercusiones significativas en la política migratoria regional.
Además del tema migratorio, ambos países firmaron un Memorando de Entendimiento sobre Cooperación Nuclear Civil Estratégica, que busca impulsar el desarrollo de energía nuclear en El Salvador. Este pacto refleja el interés de Washington por fortalecer su influencia en la región y contrarrestar la presencia de China.
Este acuerdo histórico no solo redefine la cooperación entre El Salvador y EE.UU., sino que también plantea preguntas sobre el futuro de la política migratoria y de seguridad en la región. ¿Será este el inicio de una nueva era en la gestión de deportaciones y encarcelamientos transfronterizos? ¿Cómo afectará este convenio a las relaciones de EE.UU. con otros países de América Latina?






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