El mandatario salvadoreño detalló cómo un milagro intervino en la guerra contra las pandillas durante el primer Desayuno Nacional de Oración.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, afirmó que la transformación del país, de ser la nación más peligrosa del mundo a la más segura del hemisferio, no responde únicamente a estrategias gubernamentales, sino a una intervención divina. Durante su intervención en el primer Desayuno Nacional de Oración, el mandatario relató que en el momento más crítico de la ofensiva de las pandillas en marzo de 2022, la oración fue el pilar fundamental que permitió retomar el control del territorio sin registrar bajas civiles, un fenómeno que calificó como un milagro con pruebas fehacientes.
El Salvador: del “doble del infierno de Haití” a la paz
Bukele recordó que, antes de su gestión, el país vivía bajo la “dictadura de las pandillas”, organizaciones que controlaban el 80% de los negocios mediante extorsiones y aplicaban una violencia extrema contra la población. El mandatario comparó la situación previa con la crisis actual en Haití, señalando que El Salvador llegó a tener el doble de la tasa de homicidios que registra hoy la nación caribeña.
Según el jefe de Estado, la estructura criminal contaba con 70,000 miembros activos y una red de colaboradores que mantenían secuestrado al país. La violencia alcanzó su punto máximo un fin de semana de marzo de 2022, cuando los pandilleros comenzaron a asesinar a una persona cada media hora de forma aleatoria en todo el territorio nacional.
La crisis de marzo de 2022 y la oración como estrategia
El presidente detalló que, tras un viernes y sábado de violencia desbordada, el gabinete de seguridad se encontró ante una situación que parecía imposible de resolver por medios convencionales. Ante la falta de una solución técnica inmediata y el temor a miles de bajas humanas, Bukele y su equipo recurrieron a la oración para pedir sabiduría y protección para la población civil.
Posteriormente a este acto de fe y a la implementación del estado de excepción, el mandatario aseguró que los homicidios se detuvieron de manera drástica. Subrayó que, a pesar de la magnitud de la operatividad contra 70,000 pandilleros, la estrategia no resultó en la muerte de ciudadanos inocentes, un hecho que, según sus palabras, ningún experto internacional ha podido explicar bajo lógicas terrenales.
Un modelo de seguridad fundamentado en la guía espiritual
Durante el evento, que contó con la presencia de congresistas estadounidenses y líderes religiosos, Bukele enfatizó que la oración es el “pilar fundamental” que diferencia el caso salvadoreño de otros intentos por replicar su modelo de seguridad en el extranjero. Mencionó que equipos de otros países han estudiado los diseños de sus cárceles y planes operativos, pero insistió en que el éxito reside en la convicción de que Dios guía el plan.

El mandatario concluyó reafirmando su compromiso de seguir pidiendo guía divina para mejorar otras áreas como la economía, la salud y la educación. Asimismo, destacó la importancia de que El Salvador haga honor a su nombre, uniéndose por encima de las diferencias políticas bajo un propósito común de fe y desarrollo nacional.






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