El mandatario salvadoreño afirma que su gobierno prioriza la seguridad de las víctimas sobre la de los criminales.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, cuestionó este sábado el enfoque de las organizaciones internacionales de derechos humanos, señalando una supuesta falta de atención hacia las víctimas de la delincuencia. En respuesta a interrogantes de la prensa internacional sobre el “método Bukele”, el mandatario defendió la legitimidad de su estrategia de seguridad, argumentando que, aunque los criminales poseen derechos fundamentales, la prioridad del Estado debe ser la protección de los ciudadanos que cumplen la ley.
La prioridad de los derechos humanos en el Estado
Durante su intervención, Bukele reconoció que todos los seres humanos, incluidos pandilleros y asesinos, poseen derechos naturales. No obstante, criticó lo que calificó como una “prioridad única” de las ONG por estos grupos. El presidente contrastó esta situación con el sufrimiento de miles de salvadoreños que fueron víctimas de masacres, mutilaciones y ataques con explosivos, asegurando que, en esos casos, los organismos internacionales guardaron silencio.
El mandatario enfatizó que su administración ha invertido el enfoque tradicional. Según Bukele, anteriormente se exigía que el ciudadano honrado pagara más impuestos para que los victimarios tuvieran mejores condiciones en prisión, mientras las víctimas carecían de apoyo. “Nosotros hemos priorizado los derechos humanos de la gente honrada”, sentenció, señalando que las denuncias de las ONG tendrían valor si hubiesen ocurrido cuando los delincuentes aterrorizaban al país.
Reforma y control en el sistema penitenciario
Respecto a las críticas sobre las condiciones carcelarias, Bukele defendió la gestión de centros como el CECOT, destinado a criminales de alta peligrosidad. Aseguró que el sistema salvadoreño, aunque no es perfecto, se encuentra entre los mejores de Latinoamérica. Detalló que el 70% de la población carcelaria actual está bajo programas de reforma que incluyen trabajo en la reparación de escuelas, limpieza de playas y fabricación de mobiliario escolar.
Uno de los puntos clave destacados fue el control total de los centros penales. Bukele subrayó que se ha eliminado la señal de telefonía e internet, impidiendo que las cárceles funcionen como “cuarteles generales del crimen”, una práctica común en el pasado y en otros países de la región. Asimismo, recordó que se terminaron los privilegios, como fiestas y acceso a prostitutas, que existían en administraciones anteriores y cuyas evidencias aún circulan en plataformas digitales.
Resultados de seguridad y mortalidad carcelaria
El presidente presentó cifras sobre la mortalidad dentro de los recintos, afirmando que el porcentaje de decesos en las cárceles salvadoreñas es menor al de la población libre por causas naturales. Atribuyó esto a la rigurosidad de los chequeos médicos internos. Para el mandatario, estas estadísticas desmienten las acusaciones de maltratos generalizados y demuestran que se garantiza la salud, a pesar de no ser la prioridad financiera por encima de los hospitales infantiles.
Finalmente, Bukele reiteró que la magnitud de la “enfermedad” que padecía El Salvador, siendo anteriormente el país más inseguro del mundo, requería una “medicina” proporcional. Afirmó que hoy el país goza de niveles de seguridad superiores a cualquier otra nación de Latinoamérica, logrados mediante un sistema que, si bien contempla los derechos de los detenidos, no los pone por encima de la paz social.






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