Ecuador lanza ‘Casa U’, residencias universitarias para reducir deserción estudiantil

El presidente Daniel Noboa presentó el programa en Riobamba con una inversión de USD 3 millones por edificio para albergar a 4.000 estudiantes en su primera fase.

Ecuador lanza ‘Casa U’, residencias universitarias para reducir deserción estudiantil

El gobierno de Ecuador, liderado por el presidente Daniel Noboa, lanzó oficialmente este 14 de noviembre de 2025 en Riobamba el programa Casa U, una iniciativa de residencias universitarias destinada a combatir la deserción académica por barreras económicas y geográficas. La presentación, realizada en la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH), busca garantizar vivienda segura y equipada a jóvenes de escasos recursos, priorizando universidades con alta matrícula de estudiantes foráneos.

Retener talento y democratizar el acceso

Según datos oficiales compartidos por el Ministerio de Infraestructura y Transporte, cerca del 19% de los estudiantes universitarios en situación de vulnerabilidad abandona sus estudios por no poder cubrir costos de vivienda, alimentación o transporte. Roberto Luque, ministro de la cartera, destacó durante el evento que Casa U no es solo infraestructura, sino “una política de justicia social” para derribar estas barreras. El programa priorizará a universidades con alta deserción y capacidad ejecutiva comprobada, como la ESPOCH, la Universidad Técnica de Babahoyo y la Estatal Península de Santa Elena, las primeras en integrarse al proyecto.

Ecuador lanza ‘Casa U’, residencias universitarias para reducir deserción estudiantil

Comunidades estudiantiles integrales

Cada residencia, con una inversión aproximada de USD 3 millones, incluirá cuatro pisos, 118 habitaciones dobles, lavanderías, comedores y áreas de estudio. El diseño, estandarizado y sostenible, permitirá una construcción ágil para albergar a más de 4.000 estudiantes en la fase inicial. Gustavo Yala, viceministro de Educación Superior, enfatizó que el objetivo es convertir estas residencias en “segundos hogares”, donde los jóvenes puedan desarrollar proyectos académicos y personales sin preocupaciones logísticas.

Historias que respaldan la urgencia

Cristina Chicaiza, estudiante de ESPOCH proveniente de Ambato, relató las dificultades de pagar arriendos con recursos familiares limitados. Diego Pinillo, de Esmeraldas, coincidió: “Ahorrar en vivienda nos permitiría destinar esos fondos a alimentación o materiales de estudio”. Sus relatos refuerzan cifras críticas: en una universidad del norte del país, el 49% de los estudiantes desertó en 2024, un desperdicio del 30% del presupuesto estatal asignado a la institución, según Yala.

Juventud como eje del “Nuevo Ecuador”

Noboa vinculó el programa con su discurso de priorizar a los jóvenes sobre “delincuentes”. “Ustedes son el futuro de un país más justo y educado”, afirmó, citando casos como el de Alberto, de Durán, quien abandonó sus sueños de arquitectura por falta de recursos. El mandatario destacó que Casa U no solo reducirá la presión económica en las familias, sino que ofrecerá oportunidades a jóvenes en zonas de alta violencia, facilitando su traslado a entornos seguros.

Casa U representa un giro en la política educativa ecuatoriana, al vincular infraestructura con inclusión. Su éxito dependerá de la ejecución transparente y la adaptación a necesidades regionales. Mientras las primeras obras inician en Riobamba, el gobierno proyecta expandir el programa a nueve universidades, reforzando su apuesta por una educación superior como motor de transformación social.

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