Un análisis profundo de los factores que llevaron al país a enfrentar una crisis de seguridad sin precedentes.

En una entrevista con prensa.ec, el exministro del Interior, Juan Zapata Silva, ofrece una mirada profunda a los factores que permitieron que el crimen organizado se propagara en Ecuador.. Con una vasta experiencia en la lucha contra el crimen organizado, Zapata comparte su perspectiva sobre los desafíos que enfrenta el país y las medidas necesarias para restaurar la paz y la seguridad.
Ecuador, otrora considerado una isla de paz, se ha visto sumido en una espiral de violencia y crimen organizado en las últimas dos décadas. Según Juan Zapata Silva, exministro del Interior, esta situación es el resultado de años de negligencia y falta de contención por parte del Estado.
“Dejamos crecer el problema sin una fase de contención adecuada”, afirma Zapata. “Permitimos que la delincuencia común se transformara en crimen organizado sin ejercer un control efectivo. Este descuido irresponsable permitió que estos grupos criminales crecieran de manera exponencial, adquiriendo poder de fuego y recursos económicos ilícitos”.

Uno de los puntos de inflexión clave, según Zapata, fue cuando Ecuador pasó de ser un país de tránsito de drogas a convertirse en un centro de acopio y consumo. “El microtráfico es lo peor que le ha podido pasar al Ecuador”, declara. “Los grupos delictivos locales, operando en connivencia con los cárteles mexicanos, han proliferado en los territorios bajo su control, desatando una violenta lucha por el dominio de estas economías ilegales”.
En el 2023, el 91% de los 8.000 homicidios registrados en el país fueron atribuidos a la violencia criminal, siendo el microtráfico el principal motor detrás de estas cifras alarmantes.
Zapata reconoce que el marco legal actual es inadecuado para enfrentar esta nueva realidad. “Estamos combatiendo el crimen organizado con leyes diseñadas para la delincuencia común”, lamenta. “Es fundamental reformar la Constitución y permitir que las Fuerzas Armadas apoyen a la Policía Nacional en esta lucha”.
La reciente consulta popular, respaldada por una mayoría de ecuatorianos desesperados por recuperar la seguridad, ha brindado un impulso fundamental en esta dirección. Sin embargo, Zapata advierte que no se trata de una solución rápida. “No esperemos resolver en pocos meses o años lo que se gestó durante casi 20 años de crecimiento descontrolado”.
Otro desafío clave es el fortalecimiento de la Policía Nacional, que ha sido objeto de un prolongado proceso de debilitamiento. Zapata destaca los esfuerzos realizados durante su gestión para mejorar la capacitación, el equipamiento y la dotación de recursos, pero reconoce que aún queda un largo camino por recorrer.
“Nuestros policías se están enfrentando a delincuentes armados con fusiles, y es crucial brindarles el entrenamiento y los recursos necesarios para responder de manera contundente”, enfatiza.
Además, Zapata aboga por una depuración más eficiente de los malos elementos dentro de la institución policial, a través de procesos ágiles y transparentes que permitan dar de baja de manera inmediata a los oficiales involucrados en actos delictivos.
En última instancia, Zapata insta a una acción coordinada y sostenida por parte de todas las instituciones del Estado, incluyendo una reforma judicial que garantice la aplicación efectiva de la ley y sanciones severas para aquellos jueces que, por acción u omisión, obstaculicen los esfuerzos de seguridad.
“Las instituciones deben depurarse y dar ejemplo”, concluye Zapata. “Solo entonces podremos exigir a los ciudadanos que cumplan con la ley y recuperar la paz que tanto anhelamos en nuestro país”.
Fuente: Portadas | prensa.ec






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