La aprobación del presidente Daniel Noboa resiste sin crecer, mientras la inseguridad y el “mal gobierno” consolidan un clima de indignación nacional.

La más reciente encuesta de la firma CIEES, levantada el 21 y 22 de febrero de 2026, revela un escenario de desgaste estructural en la opinión pública ecuatoriana. Con una muestra de 820 casos en Quito y Guayaquil, el estudio confirma que el país ha transitado del optimismo inicial a un “realismo defensivo”, donde el 72% de los ciudadanos califica la situación actual como mala o muy mala. La gestión presidencial se mantiene estancada en un 38% de aprobación, enfrentando un déficit crítico de hitos positivos reconocibles.
El cierre de las expectativas y el giro hacia la resignación
El inicio de 2026 ha marcado un ajuste brusco en la esperanza de los ecuatorianos. Según los datos de CIEES, el optimismo sobre el futuro del país cayó drásticamente del 25% en enero al 12% en febrero. Actualmente, el 84% de los encuestados considera que Ecuador estará “igual o peor” en los próximos seis meses.
Este fenómeno se define como una estabilidad defensiva: la ciudadanía ya no espera mejoras sustanciales, sino que simplemente aspira a que la situación no empeore. El sentimiento de esperanza ha migrado hacia la resignación, consolidando un pesimismo inercial que afecta la gobernabilidad.
Inseguridad y corrupción: los ejes del malestar
La agenda de problemas nacionales permanece inamovible, pero su intensidad varía por territorio. La inseguridad continúa como la principal preocupación con un 58% a nivel consolidado, siendo Guayaquil el epicentro de este temor con un alarmante 69%, frente al 46% de Quito.
No obstante, el cambio más disruptivo se registra en la capital. El eje de “mal gobierno y corrupción” escaló al 37% en Quito, dejando de ser un problema secundario para convertirse en una percepción instalada. En contraste, en Guayaquil este rubro solo alcanza el 10%, evidenciando una fragmentación en la lectura política entre las dos principales ciudades del país.
Radiografía de la labor presidencial: Daniel Noboa bajo la lupa
La calificación a la gestión del presidente Daniel Noboa refleja un estancamiento crítico. En el consolidado nacional, la labor es calificada como “Muy buena/Buena” por el 38%, mientras que el 60% la reprueba. Por segmentos de edad, el apoyo más sólido se encuentra en los extremos: jóvenes de 16 a 17 años y adultos mayores de 65 años (40%).
El balance simbólico de la gestión arroja datos preocupantes para el Ejecutivo:
- Déficit de logros: El 48% de los consultados afirma que el presidente no ha hecho “nada” destacado.
- Visibilidad de errores: El 78% identifica claramente acciones de mala gestión.
- Confianza en declive: La confianza institucional en el gobierno se ubica en apenas el 27%, con un descenso marcado en Guayaquil respecto al mes anterior.

Un mapa emocional dominado por la indignación
El estudio de CIEES destaca que la crisis no es solo una evaluación racional, sino una experiencia emocional de malestar activo. La indignación es el sentimiento dominante (37% consolidado), alcanzando su pico en la población de 38 a 52 años, el núcleo productivo del país.
Por otro lado, el miedo se ha enraizado en los jóvenes de 18 a 27 años (33%), quienes perciben un entorno de vulnerabilidad más que de oportunidad. Incluso entre los adolescentes de 16 a 17 años, empieza a aparecer un síntoma de fatiga temprana o cansancio frente al contexto nacional.
Ecuador llega a finales de febrero de 2026 con una sociedad tensionada y fragmentada. La narrativa gubernamental enfrenta el reto de superar la gestión de hechos para enfocarse en la gestión de la emocionalidad colectiva. Sin señales concretas que reviertan la percepción de “nada” en la gestión, el país corre el riesgo de convertir la resignación en una crisis de legitimidad permanente.






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