
¿Por qué los líderes que paralizan Ecuador no ganan elecciones? Jimmy Jairala, director de Un Café con JJ, lo explica con claridad: movilizar multitudes no equivale a conquistar votos.
En las calles, su fuerza es visible —carreteras bloqueadas, protestas masivas, discursos encendidos—, pero ese apoyo es sectorial y temporal. La mayoría protesta por una causa específica, no para entregarle el poder. Además, el votante ecuatoriano rechaza el caos prolongado: cuando los paros afectan el trabajo, los negocios o la rutina, la simpatía se convierte en rechazo.
Otro factor clave: muchos líderes sociales carecen de propuestas integrales. Su discurso se limita a demandas puntuales, sin una visión de país que conecte con la clase media urbana, especialmente en la Costa, que prioriza estabilidad.
Y hay un último obstáculo: las elecciones requieren maquinaria —organización, redes, fiscalización de votos—, algo que los movimientos sociales suelen carecer frente a partidos tradicionales. La calle grita, pero las urnas deciden en silencio. ¿Estamos votando por protesta… o por gobernabilidad?







Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.