
En medio de calles vacías y negocios cerrados, Imbabura enfrenta una de sus crisis económicas más severas: pérdidas superiores a los 54 millones de dólares en sectores productivos, comerciales y turísticos tras días de paro nacional. Álvaro Castillo, alcalde de Ibarra, reconoce el impacto devastador en trabajadores, transportistas, emprendedores y familias que viven del día a día. Pero en lugar de discursos, apuesta por acción concreta: el plan Ibarra Vive.
Este programa concentra todos los esfuerzos municipales en reactivar la economía local, fortalecer el turismo, dinamizar el comercio y crear oportunidades reales. “La grandeza de una ciudad no se mide por las veces que se cae, sino por la fuerza con la que se levanta”, afirmó Castillo, recordando que Ibarra ya superó catástrofes como el terremoto de 1868.
Hoy, el llamado es a la unidad, al trabajo y a la esperanza. Porque Ibarra vive cuando su gente trabaja, cuando el comercio se reactiva y cuando el turismo regresa. No con lamentos, sino con hechos, obras y corazón.






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