
¿Están las Fuerzas Armadas ecuatorianas preparadas para una guerra que no es contra otro país, sino contra el crimen organizado? Según Carlos Vera, director de Vera a Su Manera, hay oficiales que rechazan este nuevo rol impuesto por el gobierno: vigilar cárceles, combatir el narcotráfico y operar en zonas de conflicto interno. Algunos militares, especialmente aquellos formados durante el correísmo, se resisten a una misión que, según Vera, los saca de su “pedestal” y los expone a críticas, corrupción y presiones del crimen organizado.
“No estamos en guerra con un enemigo externo”, señala Vera. “Entonces, ¿en qué guerra estamos?”. Las Fuerzas Armadas fueron entrenadas para defensa nacional, no para operativos policiales. Pero el país enfrenta una emergencia de seguridad sin precedentes. ¿Deben los militares adaptarse o mantenerse al margen? La respuesta define no solo su futuro institucional, sino también la estabilidad del Ecuador.
Este es un momento crítico: el país necesita instituciones fuertes, coherentes y al servicio de la ciudadanía —no de intereses internos.






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