
Diez días de paro y ya el país siente el golpe en la mesa y el bolsillo. En su editorial en Un Café con JJ, Jimmy Jairala alerta: el abastecimiento de alimentos en Quito cayó por debajo del 70% en paros anteriores, y hoy la especulación con el gas se dispara apenas se bloquean rutas.
El campo y la industria pierden millones: solo en Carchi e Imbabura, las pérdidas superan los 42 millones de dólares. A nivel nacional, las estimaciones van desde 6 hasta 50 millones diarios, dependiendo de la intensidad del paro.
En 2019, el Banco Central registró 821 millones en 11 días; en 2022, la cifra alcanzó los 1.115 millones —el 1% del PIB. Pero el costo no es solo económico: en protestas pasadas hubo muertos, heridos y edificios incendiados.
Con las fiestas de octubre en Guayaquil a días, un paro prolongado amenaza empleos formales e informales y espanta al turismo.
Jairala concluye con un llamado claro: prolongar el paro no acerca soluciones, las encarece. Urge diálogo sin cámaras ni violencia, con actores dispuestos a construir acuerdos serios. Porque con el país parado, todos perdemos.






Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.