NeoAgro impulsa la soberanía alimentaria en El Salvador bajo una alianza estratégica con el gobierno de Bukele

Richard Intriago lidera una jornada para fortalecer la agricultura sostenible y enfrentar la crisis alimentaria en América Latina.

La soberanía alimentaria ha emergido como una prioridad global en medio de desafíos climáticos, económicos y políticos. En este contexto, Richard Intriago, CEO de NeoAgro, inauguró una jornada pionera en El Salvador en colaboración con el gobierno de Nayib Bukele. Con un enfoque en la agricultura orgánica y la autosuficiencia, este evento marca el inicio de una estrategia regional para reducir la dependencia alimentaria y fomentar prácticas agrícolas sostenibles.

Richard Intriago, CEO de NeoAgro

El Salvador se posiciona como un referente en soberanía alimentaria con la primera jornada liderada por NeoAgro y el respaldo del gobierno de Bukele. La crisis alimentaria global y los impactos del cambio climático, sumados a los efectos de la pandemia y conflictos internacionales, resaltan la urgente necesidad de repensar la producción de alimentos. Intriago enfatiza la relevancia de adoptar una agricultura sostenible para asegurar el abastecimiento alimentario a largo plazo.

La FAO ha alertado sobre la degradación de suelos y la creciente dependencia de insumos químicos, situación que limita la capacidad de los países para generar alimentos propios. Intriago recuerda la escasez de alimentos vivida durante la pandemia, situación que podría repetirse si no se toman medidas concretas. “Si no cambiamos nuestra forma de producir, enfrentaremos nuevas crisis alimentarias”, advierte el fundador de NeoAgro, quien aboga por modelos agrícolas libres de químicos y sostenibles, capaces de proteger la fertilidad de los suelos y garantizar el acceso a alimentos sanos.

En este contexto, la política de Bukele se ha alineado con estos principios. El presidente salvadoreño, conocido por su enfoque en la seguridad, busca ahora cimentar una política agrícola que permita a El Salvador depender menos de la importación. “Nos encontramos en El Salvador porque el presidente Bukele ha comprendido la necesidad de avanzar hacia la autosuficiencia alimentaria y fortalecer la soberanía de su nación,” recalca Intriago.

Richard Intriago, CEO de NeoAgro

El modelo actual, dominado por corporaciones agroindustriales, ha contribuido a la centralización de la producción de alimentos en manos de pocas transnacionales, encareciendo los insumos y limitando las opciones de los productores. La crisis de fertilizantes, exacerbada por la guerra entre Rusia y Ucrania, fue un ejemplo claro de esta dependencia. Frente a ello, NeoAgro se propone, junto a El Salvador, crear un sistema de biofábricas que reduzca la necesidad de insumos importados y favorezca la autonomía agrícola de la región.

Este proyecto ya ha encontrado apoyo en diversos países de América Latina, como Colombia, Perú, Paraguay y Argentina, que participaron en la jornada y expresaron interés en replicar el modelo en sus territorios. Representantes de universidades ecuatorianas también asistieron, resaltando el interés de Ecuador en potenciar su soberanía alimentaria. “La participación de líderes de GADs parroquiales y autoridades académicas muestra el deseo de nuestro país de fortalecer la soberanía alimentaria desde las comunidades”, destaca Intriago.

Intriago enfatiza la diferencia crucial entre soberanía y seguridad alimentaria. La primera, originada en la década de 1990 a través del movimiento internacional La Vía Campesina, defiende el derecho de los pueblos a producir sus propios alimentos de manera sostenible y a pequeña escala. La seguridad alimentaria, promovida desde hace más de 80 años, se centra en el acceso a alimentos, sin cuestionar los métodos de producción ni la independencia alimentaria de los países.

Para Intriago, el modelo de seguridad alimentaria ha promovido un tipo de agricultura industrializada y dependiente de insumos químicos, lo cual limita las alternativas de producción y pone en riesgo la sostenibilidad. “La agricultura debe estar destinada a la alimentación humana, no a la producción de biocombustibles u otros fines industriales”, insiste.

La jornada no solo es un llamado a la acción, sino una invitación a los gobiernos de la región a invertir en biofábricas y en proyectos de desarrollo rural. Intriago se muestra optimista y recalca que la Constitución ecuatoriana garantiza la soberanía alimentaria como una responsabilidad del Estado, aunque aún falta una voluntad política contundente. “Nosotros, como NeoAgro, estamos listos para colaborar con los gobiernos locales y nacionales, siempre que se muestren comprometidos a utilizar sus recursos en proyectos de largo plazo que garanticen el abastecimiento de alimentos en sus territorios.”

En El Salvador, la gestión de Bukele ha servido como ejemplo al demostrar que el compromiso gubernamental puede fortalecer la soberanía alimentaria a nivel nacional. La intención de Bukele de reducir la dependencia alimentaria —ya que cerca del 80% de los productos en El Salvador provienen del exterior— marca un hito y presenta una oportunidad de autosuficiencia inspiradora para la región.

A medida que el proyecto avanza, queda una pregunta para los lectores y los líderes latinoamericanos: ¿Están dispuestos a replantearse sus políticas agrícolas para alcanzar una soberanía alimentaria real?

Fuente: prensa.ec

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