El nuevo presidente de EE. UU. elimina el “parole humanitario”, inhabilita el aplicativo CBP One y amenaza con terminar la ciudadanía por nacimiento. ¿Cuáles son las implicaciones globales.
En sus primeras horas como presidente, Donald Trump firmó una serie de medidas drásticas para frenar la migración hacia Estados Unidos. Desde la eliminación del “parole humanitario” hasta la inhabilitación del aplicativo CBP One, estas decisiones ya están generando olas en América Latina y el mundo. ¿Qué significa esto para los migrantes y cómo afectará a países como Ecuador y Perú? Expertos analizan el impacto de estas políticas.

El 20 de enero de 2025, Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos y, en cuestión de horas, comenzó a cumplir sus promesas de campaña con una serie de medidas migratorias contundentes. Entre las más destacadas se encuentran la eliminación del “parole humanitario”, la inhabilitación del aplicativo CBP One y la amenaza de eliminar la ciudadanía por nacimiento. Estas decisiones no solo han generado controversia, sino que también plantean serias implicaciones para los migrantes y los países de origen.
El “parole humanitario”, una vía que permitía a ciudadanos de Nicaragua, Venezuela, Cuba y Haití vivir y trabajar legalmente en EE. UU. por dos años, fue una de las primeras víctimas de las nuevas políticas de Trump. Esta medida, que requería un patrocinador financiero en el país, ofrecía una alternativa temporal para quienes buscaban escapar de crisis humanitarias. Sin embargo, con su eliminación, miles de personas quedan en un limbo legal.
Además, Trump inhabilitó el aplicativo CBP One, una herramienta clave durante el gobierno de Joe Biden para programar citas y solicitar asilo. Francisco Belaunde, docente de Política Internacional de la USIL, explicó a Infobae Perú que esta decisión podría incentivar la migración ilegal: “Mucha gente, en vez de entrar de forma legal, ahora buscará ingresar de manera irregular”.
Uno de los anuncios más polémicos de Trump es su intención de eliminar la ciudadanía por nacimiento, un derecho consagrado en la Constitución de EE. UU. desde su fundación. Conocido como Ius soli o “derecho del suelo”, este principio garantiza la nacionalidad estadounidense a cualquier persona nacida en el territorio, independientemente del estatus migratorio de sus padres.

Belaunde recordó que 18 estados ya han presentado acciones judiciales para frenar esta medida. “Un decreto ejecutivo no podría revertir una disposición constitucional con más de 100 años de interpretación”, señaló. De aprobarse, la medida afectaría a los bebés por nacer, no a quienes ya tienen la ciudadanía.
En un movimiento que ha generado tensiones internacionales, Trump ordenó el despliegue de 1,500 soldados adicionales en la frontera con México, sumándose a los 2,200 ya desplegados. Esta medida, justificada como una respuesta a la “emergencia nacional” por la migración ilegal, busca intensificar la presencia militar en la zona.
Aunque los soldados no están autorizados para realizar funciones policiales, como detenciones o incautaciones, su presencia ha sido interpretada como una señal de mano dura hacia los migrantes. Según CNN, las tropas apoyarán a la Patrulla Fronteriza en tareas logísticas y de monitoreo.
Trump también ha puesto en la mira a las llamadas “ciudades santuario”, jurisdicciones que limitan la cooperación con las autoridades federales de inmigración. A través de un memorando emitido por el Departamento de Justicia, el gobierno amenaza con investigar y procesar a funcionarios locales que no cumplan con las nuevas políticas migratorias.
Emil Bove, vicefiscal general en funciones, afirmó que “la ley federal prohíbe a las autoridades estatales y locales resistirse, obstruir o incumplir órdenes relacionadas con la inmigración”. Esta medida ha generado rechazo en ciudades como Nueva York y Los Ángeles, donde las políticas de protección a migrantes son una prioridad.
En una entrevista con Teleamazonas, Juan Carlos Holguín, ex canciller de Ecuador, analizó las implicaciones de las políticas de Trump. “La migración ilegal es parte de una industria criminal operada por carteles como el de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación”, señaló. Holguín destacó que Ecuador es una de las principales víctimas de estas redes, que explotan a migrantes desde Quito hasta la frontera con México.
Además, Holguín subrayó la importancia de separar la migración ordenada de la ilegal. “La migración es un derecho humano, pero cuando está ligada a estructuras criminales, se convierte en un problema de seguridad nacional”, afirmó. También mencionó que las deportaciones masivas podrían afectar a los 14 millones de indocumentados en EE. UU., muchos de los cuales son latinoamericanos.
Las políticas migratorias de Donald Trump marcan un giro drástico en la relación de EE. UU. con América Latina y el mundo. Mientras algunos celebran su enfoque de “mano dura”, otros advierten sobre las consecuencias humanitarias y económicas. ¿Estamos ante el inicio de una nueva era en la política migratoria global, o estas medidas generarán más caos y desigualdad?






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