Santa Rosa: la isla amazónica que divide a Perú y Colombia

La creación del distrito peruano en la triple frontera reaviva una disputa territorial con implicaciones históricas, jurídicas y geopolíticas.

La isla Santa Rosa, ubicada en el río Amazonas frente a Leticia (Colombia) y Tabatinga (Brasil), ha vuelto al centro de una controversia diplomática entre Perú y Colombia. El conflicto se intensificó el 5 de agosto de 2025, cuando el presidente colombiano Gustavo Petro acusó al gobierno peruano de ocupar ilegalmente territorio colombiano. La disputa gira en torno a la soberanía de esta formación fluvial surgida en los años 70, cuya jurisdicción no fue contemplada en los tratados limítrofes previos. El caso ha generado reacciones oficiales, protestas diplomáticas y llamados al diálogo técnico entre ambos países.

Santa Rosa: la isla amazónica que divide a Perú y Colombia

La isla Santa Rosa se encuentra en el departamento peruano de Loreto, en la provincia de Mariscal Ramón Castilla, distrito de Yavarí. Surgida por procesos naturales en el cauce del río Amazonas hacia 1974, fue poblada por ciudadanos peruanos y adquirió identidad como caserío fronterizo. Su ubicación estratégica la convierte en punto clave de comercio, turismo y conexión fluvial entre Perú, Colombia y Brasil.

Actualmente, la isla cuenta con alrededor de 2.500 habitantes, quienes conviven en un entorno multicultural donde se hablan el español, portugués, ticuna y el llamado “portuñol”. La presencia peruana es visible en instituciones como la comisaría, la posta médica, el colegio nacional y el terminal fluvial, además de banderas peruanas en viviendas y espacios públicos.

La tensión diplomática se reactivó tras la aprobación, el 12 de junio de 2024, de la creación del distrito de Santa Rosa de Loreto por parte del Congreso peruano. Colombia respondió con notas de protesta, alegando que la isla Santa Rosa no fue asignada en los tratados de 1922 (Salomón-Lozano) ni en el Protocolo de Río de Janeiro de 1934, que regula la demarcación de islas surgidas posteriormente.

El presidente Petro afirmó que la isla fue creada por el cauce del Amazonas y que su ocupación por Perú constituye una violación de la soberanía colombiana. En un gesto simbólico, conmemoró la Batalla de Boyacá desde Leticia, en lugar del tradicional Puente de Boyacá, reafirmando su postura frente al conflicto.

Santa Rosa: la isla amazónica que divide a Perú y Colombia

Por su parte, el gobierno peruano, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, rechazó las acusaciones y reafirmó que la isla se encuentra bajo jurisdicción peruana. Argumentó que la demarcación fue completada por la Comisión Mixta de Límites y que la creación del distrito responde a necesidades administrativas y sociales de la población local.

El debate sobre la soberanía de la isla Santa Rosa se complica por la naturaleza cambiante del río Amazonas. El concepto de “thalweg” —la línea más profunda del cauce fluvial— es clave en la delimitación fronteriza, pero su variabilidad por erosión y sedimentación ha generado nuevas formaciones no contempladas en los tratados históricos.

Expertos señalan que la isla Santa Rosa emergió después de 1929, por lo que su asignación requeriría un acuerdo bilateral. Sin embargo, mapas oficiales del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Colombia) reconocen la isla como parte del territorio peruano, lo que añade complejidad al reclamo colombiano.

Además, estudios recientes advierten que la sedimentación del Amazonas está reduciendo el caudal navegable por el canal colombiano, lo que podría aislar a Leticia si no se coordinan intervenciones técnicas binacionales.

La controversia ha generado preocupación por el deterioro del diálogo institucional entre Perú y Colombia. Aunque no se vislumbra una escalada militar, como la ocurrida durante la Guerra de Leticia (1932–1934), sí se percibe un enfriamiento en las relaciones bilaterales. Colombia no tiene actualmente embajador en Lima, y los gestos simbólicos evidencian una tensión persistente.

Ambas cancillerías han expresado su voluntad de diálogo, pero aún no se ha reactivado formalmente la Comisión Mixta Permanente para la Inspección de la Frontera Colombo-Peruana (COMPERIF), mecanismo clave para resolver disputas como esta.

La disputa por la isla Santa Rosa no es solo una cuestión de soberanía territorial, sino también de identidad, gobernanza y cooperación regional. En un contexto de creciente interdependencia amazónica, la resolución pacífica y técnica de este conflicto podría sentar precedentes para la gestión de fronteras fluviales en América Latina.

Mientras tanto, los habitantes de Santa Rosa continúan su vida cotidiana bajo administración peruana, esperando que las decisiones diplomáticas respeten sus derechos y necesidades. La urgencia de avanzar en negociaciones binacionales es clara: cada minuto cuenta para evitar que una disputa geográfica se convierta en un obstáculo político duradero.

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