En medio de una crisis nacional, la cumbre busca impulsar la imagen de la ciudad como destino turístico y cultural en Ecuador.
Cuenca, conocida como la “Atenas del Ecuador”, se prepara para acoger la XXIX Cumbre Iberoamericana los días 14 y 15 de noviembre. Aunque la presencia de mandatarios será la más baja en la historia de estas reuniones, la ciudad apuesta a que este evento impulse su economía, mientras Ecuador enfrenta una profunda crisis de seguridad y energía.

Cuenca recibe la XXIX Cumbre Iberoamericana en un momento crítico para el país. Esta ciudad andina, reconocida por su arquitectura y vestigios históricos, será el escenario de una reunión donde solo seis mandatarios confirmaron su presencia, una cifra mínima en comparación con otros encuentros de esta índole. Entre los asistentes estarán el rey Felipe VI de España y el presidente anfitrión, Daniel Noboa, acompañados de representantes de Portugal, Paraguay, República Dominicana y Andorra.
Este evento llega en un contexto desafiante para Ecuador, sumido en una crisis energética y de seguridad. La reciente violencia en la Penitenciaría del Litoral en Guayaquil, que dejó al menos 15 reclusos fallecidos, es un reflejo de la compleja situación que atraviesa el país. A pesar de este escenario, Cuenca se ha preparado para recibir a las delegaciones, con la esperanza de que la cumbre represente una oportunidad de reactivación económica.
La Cámara de Turismo de Azuay, encabezada por Juan Pablo Vanegas, confía en que el evento permitirá reactivar el turismo en Cuenca, una de las ciudades más visitadas por su casco histórico y su patrimonio cultural. Desde hace tres meses, el sector ha trabajado en conjunto con otros gremios para acondicionar la infraestructura hotelera y de servicios. Según datos de la Cámara, el 80 % de los hoteles de cuatro y cinco estrellas ya alcanzaron su máxima ocupación, y se espera que el resto de las reservas se completen en los próximos días.

Las autoridades locales han implementado protocolos de seguridad reforzados, con la llegada de 700 policías adicionales para garantizar la protección de los asistentes y proyectar una imagen de estabilidad. El comandante de la Zona 6, coronel José Vargas, aseguró que el operativo supera las medidas de seguridad habituales, un esfuerzo necesario en un país que lucha contra el aumento de la violencia impulsada por el crimen organizado.
Cuenca ve en esta cumbre una oportunidad para destacarse como un destino turístico de alto valor cultural. Sin embargo, las condiciones no son las ideales: desde septiembre, la ciudad ha enfrentado cortes de electricidad de hasta 14 horas diarias, lo que afecta la percepción de los visitantes y complica la operación de los negocios locales. Aun así, la ciudad mantiene la esperanza de que el evento deje un impacto positivo a largo plazo, en términos de turismo e inversión.
Con solo seis mandatarios confirmados, esta cumbre marca un récord de ausencias. Desde su inicio en 1991, las Cumbres Iberoamericanas han contado con una media mucho mayor de líderes presentes. En comparación, las reuniones de 2013 en Panamá y de 2016 en Cartagena de Indias atrajeron a 13 jefes de Estado, casi el doble de los que asistirán en Cuenca.
Entre los ausentes están presidentes de peso en la región, como Lula da Silva de Brasil, Javier Milei de Argentina, y Claudia Sheinbaum de México. En lugar de ellos, varios países enviarán delegados de menor rango. La ausencia de estos líderes podría diluir la influencia de la cumbre, que buscaba fortalecer los lazos entre los países iberoamericanos en temas clave como sostenibilidad y cooperación.
La falta de representación de los principales mandatarios de la región plantea una interrogante sobre la efectividad de este evento para generar impactos diplomáticos de gran alcance, aunque Cuenca continúa adelante, buscando con esta cumbre posicionarse como una ciudad relevante en el mapa internacional.
La XXIX Cumbre Iberoamericana en Cuenca se llevará a cabo en un Ecuador que enfrenta desafíos considerables. Aunque las expectativas son altas para los sectores locales, las ausencias de líderes importantes y el contexto de crisis dejan en duda el impacto real de este evento para el país. ¿Podrá Cuenca, con su legado histórico y belleza natural, aprovechar esta oportunidad para consolidarse como destino internacional?
Fuente: prensa.ec






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