
A partir de las 00:00 horas de hoy, rige oficialmente el silencio electoral en Ecuador. Queda prohibida toda actividad proselitista en espacios públicos: recorridos, concentraciones, reparto de volantes, colocación de afiches o publicidad en medios tradicionales. Radio Armónica, TC, Teleamazonas, Primicias, Ecuavisa —ninguno puede emitir ni publicar contenido electoral. Pero hay una excepción: las redes sociales.
Mientras los medios están obligados a guardar silencio, ciudadanos comunes y actores políticos —muchos bajo perfiles anónimos o camuflados— siguen promoviendo candidaturas en plataformas digitales sin regulación estatal. Según el análisis del director de Primera Plana, Fabricio Vela, esta brecha legal convierte al silencio electoral en una “burla”, un “autoengaño” que permite campañas encubiertas incluso el día de la votación.
¿Cómo afecta esto la equidad democrática? Y más importante: ¿quién vigila lo que se dice en redes? En un sistema donde la publicidad paga y las opiniones inducen, el verdadero silencio parece no existir.






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