La primera ministra abandona el país en medio de una crisis política sin precedentes

La primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina, renunció a su cargo este lunes 5 de agosto de 2024 y abandonó el país en helicóptero hacia la India, poniendo fin a 15 años de gobierno en medio de violentas protestas estudiantiles que han dejado casi 300 muertos. El jefe del Ejército anunció la formación de un gobierno interino mientras miles de manifestantes celebraban en las calles de Daca.
La salida abrupta de Sheikh Hasina del poder marca un punto de inflexión para Bangladesh, sumiendo al país en una crisis política sin precedentes. Las protestas, que comenzaron pacíficamente a finales de junio exigiendo reformas en el sistema de cuotas para empleos públicos, se tornaron violentas tras enfrentamientos con la policía y activistas progubernamentales.
El detonante final fue una jornada sangrienta el domingo 4 de agosto, cuando cerca de 100 personas murieron en choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad en todo el país. Ante la escalada de violencia, el gobierno impuso un toque de queda que fue desafiado masivamente por los ciudadanos.
El lunes por la mañana, miles de manifestantes se congregaron frente a la residencia oficial de Hasina en Daca. Tras conocerse la noticia de su dimisión y huida, muchos irrumpieron en el edificio en un ambiente de celebración. Imágenes de televisión mostraron a personas llevándose muebles y otros objetos del palacio presidencial.

El general Waker-Uz-Zaman, jefe del Ejército de Bangladesh, confirmó la dimisión de Hasina en una declaración oficial y anunció la formación inminente de un gobierno interino. “Se formará un gobierno interino y a través de este gobierno se llevarán a cabo todas las actividades del país”, afirmó Zaman, quien pidió el cese de la violencia.
La caída de Hasina pone fin a 15 años de gobierno ininterrumpido, siendo la dirigente que más tiempo ha permanecido en el cargo en la historia del país. Su último mandato, iniciado en enero de 2024, estuvo marcado por acusaciones de autoritarismo y represión contra la oposición.
Bajo su liderazgo, Bangladesh experimentó un notable crecimiento económico, con un promedio anual superior al 6% desde 2009. El país superó incluso a India en ingreso per cápita en 2021. Sin embargo, la desigualdad persistente y el desempleo juvenil, que afecta a 18 millones de jóvenes, alimentaron el descontento social.
Las protestas estudiantiles que derivaron en su caída comenzaron por la inconformidad con un sistema de cuotas en el empleo público considerado discriminatorio. A medida que la represión se intensificó, las demandas se ampliaron hasta exigir la renuncia del gobierno.
La respuesta gubernamental a las manifestaciones fue duramente criticada por organizaciones de derechos humanos. Amnistía Internacional denunció el uso ilegal de armas letales contra manifestantes pacíficos, mientras que Human Rights Watch acusó a las fuerzas de seguridad de desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.
La salida de Hasina deja un vacío de poder en un momento crítico para Bangladesh. El anuncio de un gobierno interino abre un periodo de incertidumbre política. Resta por ver cómo se gestionará la transición y si se convocarán nuevas elecciones en el corto plazo.
La comunidad internacional observa con preocupación los acontecimientos en este país estratégicamente ubicado entre India y Myanmar. La estabilidad de Bangladesh es clave para la región, especialmente considerando su papel en la acogida de cientos de miles de refugiados rohinyás.
El desafío inmediato para las autoridades será restablecer el orden y evitar nuevos brotes de violencia. Al mismo tiempo, deberán abordar las demandas de reforma y justicia planteadas por los manifestantes, en un delicado equilibrio entre cambio y continuidad.
La caída de Sheikh Hasina marca el fin de una era en la política bangladesí. Su legado, marcado por el progreso económico pero también por crecientes tendencias autoritarias, será objeto de intenso debate en los próximos meses y años. Bangladesh se encuentra ahora en una encrucijada, con la oportunidad de redefinir su futuro político y social.
Fuente: prensa.ec






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