El gobierno implementa medidas para enfrentar el estiaje y modernizar el sistema de transmisión, mientras expertos evalúan la viabilidad y suficiencia de estas acciones.
Ecuador se enfrenta a un período crítico en materia energética, con el gobierno tomando medidas para evitar nuevos apagones como los ocurridos en 2023 y 2024. Carolina Jaramillo, portavoz de la Presidencia, ha comunicado que el servicio de energía eléctrica está garantizado mediante un plan para enfrentar el estiaje y acciones estratégicas para modernizar el sistema nacional de transmisión.

Jaramillo detalló que este año se han incorporado 979.5 MW de energía nueva y firme, no dependiente del clima. Para 2026 y 2027, se planifica la incorporación de 403 MW y 600 MW respectivamente, alcanzando un total de 1982.5 MW. Estas cifras incluyen la recuperación de 696.7 MW, el rescate de 204 MW de Toachi Pilatón y el alquiler de 300 MW.
La modernización del Sistema Nacional de Transmisión es presentada como clave para la soberanía energética, la mejora de la calidad del servicio y la interconexión con Perú. Se destaca la expansión a 500 kV, la modernización de Pautemolino y la repotenciación de infraestructuras existentes.
El gobierno también enfatiza la diversificación de la generación energética, con un potencial identificado de 13,132 MW en proyectos de energía renovable y un potencial adicional de 36,200 MW por explorar. Se promueve una inversión de 1,500 millones de dólares en proyectos que generarán 912 MW de energía renovable.
Proyectos como el hidroeléctrico Cardenillo son prioritarios y se desarrollarán con inversión privada. Actualmente, hay 67 proyectos de inversión privada sumando 1,400 MW en energía renovable, incluyendo eólicos, fotovoltaicos e hidroeléctricos. Para el largo plazo, se planifica la incorporación de 300 MW de energía nuclear.

Pablo Arias, director de la carrera de ingeniería eléctrica de la Universidad Católica de Cuenca, señaló que, a pesar de los planes gubernamentales, la situación técnica del sistema eléctrico nacional sigue siendo precaria. Arias criticó la falta de inversión y cumplimiento de planes anteriores, lo que ha llevado a una dependencia crítica de las hidroeléctricas y al clima.
Arias señaló que, aunque el plan de estiaje 2025-2026 promete incorporar 1,000 MW antes de la sequía, la generación adicional depende de factores como el alquiler de térmicas y la repotenciación de proyectos existentes. Expresó dudas sobre la viabilidad de cumplir con los plazos establecidos y advirtió que, sin una planificación adecuada y cumplimiento de inversiones, el país podría enfrentar nuevos apagones.
Katheryn Pazos, presidenta del Colegio de Ingenieros del Litoral, también expresó su escepticismo. Aunque reconoció que el gobierno ha tomado medidas para recuperar energía y modernizar el sistema, consideró que la falta de transparencia y la dependencia de proyectos que aún no están garantizados podrían resultar en déficit energético. Pazos destacó que el país sigue dependiendo en gran medida de las hidroeléctricas y que, en caso de una sequía severa, el sistema podría verse seriamente comprometido.
A pesar de las promesas gubernamentales, expertos como Arias y Pazos advierten que la situación energética en Ecuador sigue siendo frágil. La dependencia de las hidroeléctricas, la falta de inversiones suficientes en infraestructura y la incertidumbre en torno a proyectos clave generan dudas sobre la capacidad del país para evitar nuevos apagones.
El gobierno ha asegurado que el embalse de Mazar está al 99.75% de su capacidad, lo que, sumado a la gestión de la demanda industrial y el mantenimiento de centrales térmicas, debería evitar una crisis como la de 2023. Sin embargo, la historia reciente de retrasos en proyectos energéticos y la dependencia de factores climáticos mantienen a la población en vilo.
La garantía de un suministro energético estable es crucial para el desarrollo económico y social de cualquier país. Si bien el gobierno ecuatoriano ha presentado ambiciosos planes y proyectos, la experiencia reciente enseña que la ejecución puntual y eficiente de estos proyectos es igual de importante que su diseño. Expertos como Pablo Arias y Katheryn Pazos subrayan la necesidad de una mayor diversificación de la matriz energética, inversiones en infraestructura de transmisión y una planificación rigurosa para hacer frente a escenarios adversos. Solo con una combinación de acción concreta y transparencia se podrá asegurar que los ecuatorianos no tengan que enfrentar nuevos apagones y puedan confiar en un sistema energético resiliente y sostenible.






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