El fenómeno Terian: ¿Moda digital o crisis de identidad en la Generación Z?

Expertos analizan las causas psicológicas y sociales detrás de personas que se identifican como animales y los riesgos de la despersonalización en redes.

El surgimiento del fenómeno Therian (o Perion), donde individuos se identifican emocional y espiritualmente con animales, ha pasado de ser una tendencia aislada en redes sociales a un tema de debate clínico y social. Expertos en salud mental advierten que, si bien para muchos jóvenes es una búsqueda de pertenencia, en casos extremos puede derivar en delirios de identidad y problemas de convivencia. Este comportamiento, originado en Europa y viralizado mediante plataformas digitales, plantea interrogantes sobre el impacto del aislamiento extremo y la falta de conexión humana en las nuevas generaciones.

Despersonalización y búsqueda de pertenencia

La psicoterapeuta Livia Arias Chávez sostiene que, en un mundo globalizado y dominado por las redes sociales, la “despersonalización” está llevando a los jóvenes a buscar refugio en identidades simbólicas. Según la especialista, el fenómeno responde a una necesidad de fugarse de la realidad ante la falta de conexiones emocionales sólidas en el entorno familiar o de pareja.

“Al no estar humanizados ni cerca de conectar con la vida real, las personas pueden caer en estas conductas como una forma de estabilidad”, explica Arias. El aislamiento extremo, donde la vida transcurre mayoritariamente de forma remota, facilita que niños y adolescentes adopten estas identidades para evitar sentirse juzgados o rechazados en su entorno cotidiano.

El papel de los algoritmos y la crisis de identidad

Por su parte, la psicopedagoga Jennifer Maldonado destaca que los adolescentes atraviesan procesos naturales de búsqueda de identidad. Sin embargo, la exposición a contenidos sin filtro en plataformas digitales acelera el “contagio” de tendencias como el movimiento Terian, equiparándolo a otras subculturas como los emos o el cosplay, aunque con matices más profundos.

El movimiento, que ha registrado manifestaciones masivas en países como Bélgica, se difunde rápidamente a través de retos de influencers. Maldonado subraya que no solo afecta a jóvenes; adultos en crisis también pueden buscar esta conexión simbólica para llenar carencias afectivas. No obstante, la línea entre la expresión de una identidad y un trastorno se vuelve difusa cuando se pierde el contacto con la realidad.

Riesgos sociales y consecuencias legales

El debate ha escalado a la esfera pública debido a reportes de incidentes en la vía pública, incluyendo ataques físicos y comportamientos que desafían las normas de convivencia, como personas que actúan como animales sin correa o ignoran las reglas de moralidad urbana.

“Si no se toman cartas en el asunto desde lo legal, vamos a perder el control de las sociedades”, advierte el análisis editorial de Saga Noticias, señalando que el comportamiento desadaptativo de algunos adultos —como el caso de un hombre de 42 años que pide ser adoptado como perro— requiere una valoración psiquiátrica inmediata.

Guía de actuación para padres y especialistas

Ante esta realidad, los especialistas recomiendan a los padres fortalecer la cultura de conexión y el humanismo en el hogar. Algunas pautas clave incluyen:

  • Fomentar la comunicación verbal y no verbal sin juzgar.
  • Establecer límites y horarios en el uso de dispositivos electrónicos.
  • Promover actividades vinculadas al arte, el deporte y la naturaleza.
  • Realizar una escucha activa para detectar posibles causas subyacentes como acoso o soledad.

Finalmente, el consenso clínico indica que si un individuo —sea menor o adulto— sustituye por completo el lenguaje humano por sonidos animales o pierde la noción de su especie de forma permanente, debe ser canalizado a psiquiatría para tratar un posible cuadro de delirio.

El fenómeno Terian es un espejo de la desconexión social contemporánea. Aunque el porcentaje de la población afectada es bajo (estimado entre el 0.1% y 0.5%), su visibilidad digital obliga a replantear las estrategias de salud mental y regulación de contenidos para proteger la integridad de los menores y la armonía social.

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