
En apenas 25 años, el orden económico mundial ha cambiado de forma profunda. Así lo señala Ludwing Álvarez Rengifo, economista y abogado, al destacar que China pasó de un PIB de 1,5 billones de dólares a casi 20 billones en 2025, alcanzando las dos terceras partes del producto de Estados Unidos, que hoy supera los 29 billones.
Pero el cambio no es solo cuantitativo: es estructural. Estados Unidos registra una deuda externa del 122% de su PIB, mientras China se mantiene en 54%. India ha crecido de 0,4 a cerca de 3 billones de dólares. Rusia también ha avanzado.
Con una población de 1.400 millones, China, y la India, con casi 1.500 millones, superan ampliamente a Estados Unidos (330 millones) y a toda Latinoamérica juntos (660 millones). Este nuevo escenario confirma una realidad: el mundo ya no es unipolar.
La desdolarización en las transacciones internacionales se hace cada vez más evidente. Mientras EE.UU. y América Latina mantienen modelos extractivistas —exportando materias primas como oro, banano o cacao—, China impulsa una estrategia distinta: propone que países como Perú o Bolivia no vendan litio crudo, sino baterías elaboradas, incorporando valor agregado.
China no solo busca recursos: busca mercados. Por eso apuesta por el desarrollo de África, India y América Latina.
Para Ecuador, el mensaje es claro: no basta con vender soberanía por 20 millones. Debe jugar estratégicamente en este nuevo tablero de multipolaridad para alcanzar el desarrollo económico sostenible.






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