
¿Un baño de verdad… o solo de fachada? Fabricio Vela lanza una pregunta incómoda: si se investigó con lupa ciertos aspectos del caso Villavicencio, ¿por qué se hizo la vista gorda ante otros? Como los chats del famoso “superteléfono” que supuestamente fue al río Tomebamba, luego al FBI, luego copiado… pero nunca judicializado.
Esos chats, publicados por varios medios, podrían contener pistas clave. Y aunque Cristian Zurita ya advertía sobre su contenido, la Fiscalía no movió un dedo para analizarlos oficialmente. Ni pericia, ni investigación, ni siquiera una carpeta abierta. ¿Por qué?
Vela plantea una hipótesis incómoda: ¿había información en esos mensajes que involucraba a figuras clave del sistema, incluso a la entonces fiscal? Si es así, no hubo un verdadero “baño de verdad”, sino una limpieza selectiva.
No se trata de defender a nadie. Aliaga, Serrano, Jordán, Salcedo… pueden tener responsabilidades. Pero si la investigación solo sigue ciertos rumbos y ignora otros, ¿dónde queda la transparencia?
¿Qué credibilidad tiene una justicia que elige qué revelar… y qué enterrar?







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