El alcalde Pabel Muñoz aseguró que el servicio de agua potable se restablecerá entre sábado y domingo tras complejo trabajo técnico en el páramo de Antizana.
La capital de Ecuador atraviesa desde hace siete días la crisis de abastecimiento de agua más severa en su historia, afectando a 400,000 habitantes de seis parroquias del sur de Quito. El alcalde, Pabel Muñoz, explicó en una entrevista con Ecuavisa que el servicio se restablecerá entre la noche del sábado y la mañana del domingo, gracias a un operativo que incluye la instalación de una nueva tubería en condiciones extremas de altitud y clima. La solidaridad de la ciudadanía y la coordinación con instituciones locales y privadas han sido clave en la respuesta de emergencia.

El colapso del sistema de agua potable surgió tras un deslizamiento de tierra que destruyó 300 metros de la tubería principal en el páramo de Antizana, a 4,000 metros de altitud, donde las temperaturas alcanzan los -5°C y las lluvias históricas han saturado el terreno. Según el alcalde, el equipo municipal y contratistas han movido 150,000 de los 180,000 metros cúbicos de tierra necesarios para estabilizar el área. “Es un trabajo titánico: 18,000 volquetas trabajando en condiciones extremas”, destacó Muñoz.
La tubería dañada, de acero de 1 metro de diámetro, será reemplazada por una de polietileno de alta densidad, más flexible ante futuros movimientos del terreno. Los trabajos de instalación comenzarán este viernes, con soldadura y pruebas láser para garantizar su estanqueidad.
Para mitigar el impacto, el Municipio desplegó 87 tanqueros, cinco hidrantes, ocho cisternas inflables y tres puntos fijos de distribución de agua en barrios como Chillo, La Aguamaní y Turumbá. Este operativo, que arrancó con 17 camiones cisterna el primer día, ha sido complementado por el apoyo de prefecturas, alcaldías vecinas y empresas privadas.

El alcalde reconoció que la normalización del sistema demandará horas tras la instalación de la tubería, ya que el aire acumulado en las redes debe ser expulsado gradualmente. “Primero se restablecerá en algunos barrios y, en horas, se extenderá al resto”, aseguró.
Muñoz rechazó críticas del gobierno sobre la falta de un plan de emergencia, afirmando que el Municipio respondió “de inmediato” tras la declaración de emergencia el jueves siguiente al colapso. “Toda la información solicitada por el Ministerio de Ambiente fue entregada”, sostuvo, y señaló que la falta de coordinación ha sido bilateral: el gobierno instaló plantas de potabilización portátiles sin informar su ubicación al Municipio.
El alcalde destacó que, tras días de tensiones, se logró un canal de comunicación con el ministro de Ambiente, Gustavo Luque, quien felicitó al Municipio y ofreció apoyo técnico.
El sistema La Mica abastece al 13% de la población quiteña, pero su aislamiento de otros cuatro sistemas hídricos de la ciudad amplificó la crisis. Muñoz anunció planes para crear un “cinturón de conexión” entre estos sistemas, permitiendo redistribuir el agua en caso de fallos futuros.
“Tenemos suficiente agua en Papallacta, pero no podemos enviarla a La Mica porque no hay conexión. Eso debe cambiar”, enfatizó. La inversión y plazos para este proyecto aún no están definidos, pero el Municipio presentará un plan al Consejo Metropolitano en los próximos días.
La crisis hídrica de Quito pone en evidencia la fragilidad de la infraestructura en contextos de cambio climático y la necesidad de sistemas interconectados. Mientras el alcalde apuesta a soluciones técnicas y estructurales, la respuesta ciudadana y la coordinación institucional serán clave para superar la emergencia y prevenir futuros desastres.






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