El presidente Daniel Noboa prorrogó por 30 días más el estado de excepción en siete provincias y dos cantones, mientras Ecuador enfrenta su año más violento con 781 homicidios en enero de 2025.
En medio de una escalada de violencia sin precedentes, el presidente Daniel Noboa extendió por 30 días más el estado de excepción en siete provincias y dos cantones de Ecuador. Con 781 homicidios registrados en enero de 2025, el país vive su año más violento. ¿Es esta medida suficiente para frenar la inseguridad?

Ecuador atraviesa una de las peores crisis de seguridad de su historia. Según cifras del Ministerio del Interior, en enero de 2025 se registraron 781 homicidios, un aumento del 55% respecto a los 505 casos de enero de 2024. Esta cifra no solo supera los registros de años anteriores, sino que también marca el inicio de año más violento desde que se tienen datos.
El presidente Daniel Noboa, quien busca la reelección en la segunda vuelta electoral del 13 de abril, ha respondido a esta crisis con una serie de medidas drásticas. Entre ellas, la extensión del estado de excepción en siete provincias (Guayas, Los Ríos, Manabí, Orellana, Santa Elena, El Oro y Sucumbíos), el Distrito Metropolitano de Quito y el cantón Camilo Ponce Enríquez en Azuay.
El estado de excepción, decretado por primera vez en enero de 2024, permite la militarización de las calles y la participación de las Fuerzas Armadas en operativos de seguridad. Además, limita derechos fundamentales como la inviolabilidad de domicilio, la inviolabilidad de correspondencia y la libertad de tránsito.
Noboa justifica esta medida como una respuesta a la grave conmoción interna que vive el país, causada principalmente por el accionar de bandas criminales dedicadas al narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal. Sin embargo, la Corte Constitucional ha cuestionado la validez de este argumento, señalando que no se cumplen los requisitos para declarar un conflicto armado interno.

Las estadísticas oficiales revelan un panorama desolador:
- 781 homicidios en enero de 2025, el mes más violento de la historia reciente.
- 756 homicidios en diciembre de 2023, el segundo mes más violento.
- 387 homicidios en febrero de 2024, tras la declaración del estado de excepción.
A pesar de la militarización, la violencia ha ido en aumento. En junio de 2024, los homicidios superaron los 600, y en diciembre, los 700. Esto sugiere que, aunque el estado de excepción ha tenido un impacto inicial, no ha logrado contener la escalada de violencia a largo plazo.
La violencia en Ecuador está estrechamente ligada al narcotráfico y a las disputas territoriales entre bandas criminales. Según expertos, el país se ha convertido en un corredor clave para el tráfico de drogas hacia Europa y Estados Unidos, lo que ha aumentado la presencia de grupos delictivos organizados.
Además, la militarización de las cárceles, una de las medidas implementadas por Noboa, ha generado enfrentamientos internos y masacres que han dejado decenas de muertos. Estas condiciones han convertido a Ecuador en uno de los países más violentos de América Latina, superando incluso a naciones tradicionalmente asociadas con altos índices de criminalidad, como México y Colombia.
Noboa ha defendido el estado de excepción como una medida necesaria para garantizar el orden público y la paz social. Sin embargo, la efectividad de esta estrategia ha sido puesta en duda por organizaciones de derechos humanos y por la propia Corte Constitucional.
El gobierno también ha enfrentado críticas por la limitación de derechos fundamentales y por los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad durante la vigencia del estado de excepción. Según el artículo 166 de la Constitución, los servidores públicos son responsables por cualquier abuso cometido durante este período, pero hasta ahora no se han reportado sanciones significativas.
La extensión del estado de excepción en Ecuador refleja la gravedad de la crisis de seguridad que enfrenta el país. Sin embargo, con 781 homicidios en enero de 2025 y una violencia que no cede, la pregunta que queda en el aire es: ¿Está el gobierno de Noboa abordando las causas raíz de la inseguridad, o simplemente aplicando medidas paliativas?






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