Desde Madrid hasta Lima, pasando por Santa Cruz y San José, miles de mujeres salieron a las calles para exigir el fin de la violencia machista y la igualdad de derechos en un 8M marcado por la lucha y la resistencia.
El Día Internacional de la Mujer no pasó desapercibido. Este 8 de marzo, miles de mujeres en todo el mundo tomaron las calles para reclamar igualdad, justicia y el fin de la violencia machista. Desde Europa hasta América Latina, las manifestaciones feministas fueron un grito colectivo contra la opresión y un recordatorio de que la lucha por los derechos de las mujeres está lejos de terminar.

En un mundo donde la violencia de género y la desigualdad siguen siendo una realidad cotidiana, el Día Internacional de la Mujer se convirtió en una jornada de resistencia y reivindicación. Desde Madrid hasta Lima, pasando por Santa Cruz y San José, las calles se tiñeron de morado con marchas feministas que exigieron acciones concretas para proteger los derechos de las mujeres y combatir la violencia machista.
En España, miles de personas desafiaron la lluvia para marchar en Madrid, donde la Comisión 8M cifró en 80,000 los asistentes. Bajo consignas como “Feministas antirracistas a las calles”, las manifestantes advirtieron sobre el avance de la ultraderecha y su impacto en los derechos de las mujeres. “Este 8M se celebra con la sombra de dos posibles asesinatos machistas”, recordaron las organizadoras, refiriéndose a los crímenes ocurridos en Martos y Archena.
En Italia, las protestas estuvieron marcadas por el rechazo a la violencia machista y al patriarcado, en medio de un debate sobre la ley contra los feminicidios propuesta por el gobierno de Giorgia Meloni. En Roma, unas 20,000 personas marcharon bajo el lema “Lucho, boicoteo y huelga”, organizadas por el colectivo “Ni una menos”.
En América Latina, las marchas fueron un reflejo de la grave crisis de violencia de género que afecta a la región. En Perú, miles de mujeres salieron a las calles de Lima, Juliaca, Ayacucho y Pucallpa para exigir igualdad de género y rechazar la propuesta del gobierno de fusionar los ministerios de la Mujer y de Desarrollo e Inclusión Social. “Basta de violencia, basta de retrocesos”, clamaron las manifestantes, mientras denunciaban la falta de políticas públicas efectivas para proteger a las mujeres.

En Bolivia, las mujeres de Santa Cruz marcharon de negro para exigir justicia por los feminicidios y denunciar la impunidad que rodea estos crímenes. “En Bolivia hay una crisis de abusos, violencia y asesinatos a las mujeres”, declaró Angélica Ospina, activista local. Según datos oficiales, en lo que va de 2025, se han registrado 11 feminicidios y más de 8,000 casos de violencia contra la mujer.
Costa Rica también se sumó a las protestas, donde miles de personas marcharon en San José para exigir acciones concretas contra los feminicidios, que ya suman 11 en lo que va del año. “Vivas nos queremos”, corearon las manifestantes, mientras denunciaban la complicidad y negligencia de las autoridades ante la crisis de seguridad que afecta especialmente a mujeres y niñas.
En Puerto Rico, la concentración por el Día Internacional de la Mujer estuvo dedicada a la comunidad inmigrante, que enfrenta persecución bajo las políticas de la administración de Donald Trump. “Las mujeres migrantes son las más golpeadas”, declaró Romela Grullón, fundadora del Centro de la Mujer Dominicana. Las manifestantes exigieron derechos laborales básicos y denunciaron las condiciones de explotación y marginación que sufren las mujeres migrantes.
En Honduras, al menos 100 mujeres se concentraron en Tegucigalpa para protestar contra la ola de feminicidios que sacude al país. “Tenemos el 96% de los crímenes de mujeres en impunidad”, denunció Wendy Cruz, representante de la Vía Campesina. Las manifestantes exigieron la aprobación de leyes integrales contra la violencia de género y la asignación de recursos para investigar las muertes violentas de mujeres.
Las marchas del 8M fueron un recordatorio de que, a pesar de los avances, la lucha por los derechos de las mujeres está lejos de terminar. La violencia machista, la impunidad y la falta de políticas públicas efectivas siguen siendo desafíos urgentes en todo el mundo. Sin embargo, también fueron una muestra de la fuerza y la resistencia de las mujeres, que continúan organizándose y luchando por un futuro más justo e igualitario.
El Día Internacional de la Mujer no es solo una celebración, sino también un llamado a la acción. ¿Cómo podemos asegurar que las voces de las mujeres sean escuchadas y que sus derechos sean protegidos? La respuesta a esta pregunta definirá el futuro de la lucha por la igualdad y la justicia en todo el mundo.






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