
El diálogo entre el gobierno ecuatoriano y organizaciones indígenas se ha roto. Según el ministro de Gobierno, John Reimberg, el Ejecutivo cumplió con los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación, pero sus contrapartes no respetaron los compromisos, incluido el primer punto: abrir las vías bloqueadas. “Ellos cerraron la puerta al diálogo”, afirmó Reimberg, quien advirtió que cualquier escalada futura será responsabilidad exclusiva de los grupos que incumplieron el pacto.
El ministro negó que exista represión estatal, señalando que tras los enfrentamientos iniciales —que atribuyó a ataques contra fuerzas del orden— las fuerzas armadas no han intervenido. Además, confirmó avances en las investigaciones sobre los atentados con coches bomba, vinculándolos a grupos conocidos como “los lobos” y actores afectados por operativos contra la minería ilegal. “Nada ni nadie nos detendrá en la lucha contra la minería ilegal”, aseguró.
Con el diálogo suspendido y un despliegue policial en curso, el país enfrenta un escenario de incertidumbre. La pregunta que queda: ¿cómo se restablecerá la paz sin canales de comunicación abiertos?






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