Los hermanos Huamán: de las chacras peruanas a las narraciones virales

Una historia de perseverancia y superación que ha conmovido a América Latina

Los hermanos Huamán: de las chacras peruanas a las narraciones virales

Los hermanos Huamán Cliver y Keny, conocidos en redes sociales como Pol Deportes, han compartido en una reciente entrevista con MARCA su trayectoria desde la extrema pobreza rural en las montañas de Apurímac, Perú, hasta alcanzar reconocimiento nacional como narradores deportivos aficionados, destacando cómo superaron adversidades económicas, educativas y sociales para perseguir sus sueños mientras mantienen el compromiso de mejorar las condiciones de vida de sus padres.

Infancia entre el estudio y el campo

Los hermanos Huamán crecieron en un entorno rural donde desde los 5 o 6 años debían combinar sus estudios con el trabajo en la chacra familiar. Como muchos niños de zonas rurales andinas, su rutina incluía pasear el ganado, cultivar la tierra y ayudar en las labores agrícolas después de clases. Durante la pandemia, esta dualidad se intensificó cuando, sin acceso constante a internet para sus clases virtuales, debían trabajar todo el día en el campo y estudiar hasta altas horas de la noche con materiales descargados en casas de familiares.

Su vivienda era de barro, con pocas comodidades. Recuerdan una televisión antigua que su padre trajo de la selva peruana, donde veían repetidamente videos de futbolistas como Messi y Neymar almacenados en un USB. Cuando el televisor se dañó y perdieron el dispositivo, su contacto con el fútbol profesional quedó limitado a las visitas a casas de tíos y abuelos. Su madre, que habla principalmente quechua, representa la conexión con sus raíces culturales indígenas que mantienen vivas pese a las dificultades económicas.

El nacimiento de un sueño frustrado y recuperado

Cliver mostró interés por la comunicación desde muy pequeño, cuando su padre, que trabajaba en una radio local, lo llevaba a la cabina para que contara cuentos infantiles. A los 11 años, tuvo su primer acercamiento al periodismo deportivo al acompañar a su padre a narrar un partido de Copa Perú. Sin embargo, una experiencia negativa donde el público se rió de su narración le hizo guardar silencio durante año y medio.

Keny, hermano mayor fué quien lo impulsó a retomar su pasión. “Me agarró y me dijo de todo”, confiesa en la entrevista, describiendo cómo su hermano lo obligó a grabar videos narrando partidos de fútbol. Estas grabaciones iniciales se hacían contra una pared, sin mostrar su rostro, debido a la timidez y el miedo escénico que aún conservaba. Un video enviado a un contacto en el fútbol peruano, Gilmer Silvera, les abrió las primeras puertas hacia un reconocimiento más amplio.

La viralidad desde un cerro de Lima

La oportunidad definitiva llegó cuando, tras ser impedidos de entrar al estadio para narrar la final de la Copa Libertadores en Lima, decidieron improvisar una transmisión desde un cerro cercano. Subieron una empinada escalera de más de 40 minutos de ascenso, atravesando terrenos de arena inestable hasta encontrar un lugar con señal de internet. Un pollero (El gordo fogón) del lugar les prestó su televisor para que Cliver pudiera narrar el partido.

El video de esta hazaña se volvió viral rápidamente. De tener apenas unos miles de seguidores pasaron a 50,000 en tres días. Con los primeros ingresos por publicidad, organizaron una chocolatada navideña para los niños de su pueblo, compraron regalos y celebraron este logro comunitario. Sin embargo, la fama momentánea decayó y ambos hermanos regresaron a trabajar en las chacras familiares mientras buscaban nuevas oportunidades.

El documental que cambió su destino

Antes de su viaje a Madrid para una nueva oportunidad profesional, los hermanos tomaron una decisión estratégica: producir un documental que contara su historia completa. Este material audiovisual, publicado semanas antes de su viaje, tuvo un impacto significativo en Facebook, especialmente entre la población de la región de Apurímac. De llegar a Lima con 10,000 seguidores, su comunidad digital se multiplicó rápidamente.

Además de promocionarse en redes sociales, los hermanos Huamán realizaron acciones presenciales en su localidad, como interrumpir brevemente transmisiones públicas de partidos para anunciar sus planes de asistir a la final de la Copa Libertadores. Estas acciones, que inicialmente pudieron parecer descabelladas para los pobladores locales, formaron parte de una estrategia de autogestión que finalmente les permitió visibilizar su talento y determinación.

Los hermanos Huamán: de las chacras peruanas a las narraciones virales

Sueños por cumplir: estudio y un terreno para los padres

Hoy, establecidos temporalmente en Madrid y con creciente reconocimiento en el ámbito deportivo digital, los hermanos Huamán mantienen prioridades claras. Cliver, afirma que “lo primero es estudiar” y formarse como comunicador profesional. Su objetivo inmediato es “conseguir un terreno para mis padres”, quienes han sido estafados en varias ocasiones al intentar comprar una propiedad.

Reconocen que su éxito actual no solo representa una oportunidad personal sino también familiar. “Voy a sacarme el ancho estos años necesarios y cumplirles el sueño”, señala Cliver, haciendo referencia a los sacrificios que planea hacer para asegurar un futuro digno para sus padres. Su historia ha transformado la percepción de su familia, que inicialmente los menospreciaba y ahora les respeta por sus logros.

La trayectoria de los hermanos Huamán refleja no solo un caso de éxito personal sino también las realidades socioeconómicas de miles de jóvenes rurales latinoamericanos que buscan alternativas para superar la pobreza mediante el talento, la tecnología y la perseverancia. Su historia continúa escribiéndose mientras equilibran el reconocimiento mediático con sus responsabilidades familiares y sus aspiraciones profesionales a largo plazo.

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