Los mandatarios de Estados Unidos y Colombia sostuvieron un encuentro clave para distensionar la relación bilateral y definir estrategias en seguridad.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, se reunieron este martes 3 de febrero de 2026 en la Casa Blanca para definir una agenda de cooperación enfocada en la lucha contra el narcotráfico y la revisión de sanciones internacionales. El encuentro, calificado como productivo por ambas delegaciones, marca un punto de inflexión en la diplomacia bilateral al buscar “caminos conjuntos” en temas críticos como la transición energética y el combate a organizaciones guerrilleras, pese a las marcadas diferencias ideológicas entre ambos líderes.
Seguridad y narcotráfico: el eje de la conversación
Durante la reunión de más de dos horas, el tema central fue la seguridad regional. Trump destacó que se trabajará estrechamente con Colombia en el combate a las organizaciones guerrilleras y el tráfico de drogas. Un punto relevante de la jornada fue la confirmación de que el presidente Petro entregó a Trump una lista de poderosos narcotraficantes, buscando fortalecer la inteligencia compartida.
La cita sirvió para distensionar una relación que había atravesado periodos de incertidumbre. En un gesto simbólico, Trump entregó a Petro una carpeta con un mensaje manuscrito: “Gustavo, un gran honor. Amo a Colombia”, sellando así un compromiso de diálogo directo que incluye la erradicación efectiva de plantaciones ilegales.
Economía, remesas y el factor Monómeros
En el ámbito económico, la agenda fue amplia. Petro confirmó que la situación de la empresa Monómeros estará en la mesa de discusión, vinculada a la posible revisión de sanciones que afectan el comercio regional. Este diálogo ocurre en un contexto donde, según datos del Dane citados por la prensa económica, las remesas en Colombia han superado los ingresos por exportaciones de café y carbón, alcanzando los US$13.098 millones al cierre de 2025.
Asimismo, se abordó la relación comercial con otros países de la región, como Ecuador y Venezuela. El mandatario colombiano solicitó espacio para negociar energía con Venezuela, mientras que los gremios analizan el pulso comercial con Ecuador como un desafío para la Comunidad Andina (CAN).
Desafíos internos y orden público
Mientras los mandatarios se reunían en Washington, en Colombia la actualidad se vio marcada por la extradición de alias ‘Pipe Tulúa’ a los Estados Unidos, realizada en las horas previas al encuentro bilateral. Paralelamente, la situación carcelaria en Barranquilla generó alertas tras un atentado en la cárcel distrital atribuido a enfrentamientos entre las bandas ‘Los Pepes’ y ‘Los Costeños’.
Por otro lado, informes internacionales como el de Human Rights Watch (HRW) han generado debate interno al calificar como un fracaso la política de “Paz Total”, señalando un panorama preocupante sobre las democracias en la región.
Perspectivas de la relación bilateral
El encuentro ha sido descrito como una “reunión entre iguales que piensan diferente”. Aunque no se anunciaron acuerdos firmados definitivos de manera inmediata, la disminución de la tensión es evidente. La Casa Blanca y la Casa de Nariño coinciden en que la política exterior no puede depender exclusivamente de afinidades ideológicas, sino de intereses comunes como la estabilidad regional y la crisis climática.






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