Con una caída del 7% en visitantes y un desplome del 30% en el mercado chino, el país asiático implementa medidas innovadoras, desde exenciones de visado hasta vuelos gratuitos y pagos con criptomonedas, para reactivar su motor económico clave.

Tailandia enfrenta una significativa crisis de turismo este año, con una caída del 7% en el total de visitantes y una preocupante disminución del 30% en la llegada de viajeros chinos respecto a los niveles pre-pandemia de 2019. Este descenso, que contrasta con el rápido repunte post-COVID inicial, pone en jaque un sector vital que representa el 12% de su PIB y el 20% del empleo, impactando la imagen nacional del país en un entorno regional altamente competitivo. Expertos como Gary Bowman, analista de viajes y turismo de High Yield Tourism, señalan que si bien la palabra “desaceleración” podría ser más precisa, la situación actual representa un desafío considerable para la economía tailandesa.
El motor turístico de Tailandia se desacelera El turismo no es solo un componente económico para Tailandia; está profundamente arraigado en su “personalidad nacional”. El gobierno lo promueve activamente como un país amable y seguro, utilizando el turismo como una herramienta de “poder blando”. La percepción de que este sector está fallando o no rindiendo como en años anteriores se convierte en un problema significativo para la marca país.

Desde la pandemia, los patrones de viaje han cambiado drásticamente. Mientras que algunos países de la región como Japón y Vietnam han logrado recuperarse o incluso superar los niveles de 2019, Tailandia no ha alcanzado su pico de 40 millones de turistas que recibió ese año. La ralentización en la llegada de viajeros se atribuye a múltiples factores: los turistas chinos, que históricamente fueron un mercado clave, han modificado sus destinos, y Tailandia ya no es el foco principal que era antes de la pandemia. Problemas como el conflicto fronterizo con Camboya y, a principios de año, los incidentes relacionados con centros de estafa y el secuestro de un ciudadano chino, han mermado considerablemente la confianza de los viajeros de esta nacionalidad. Además, los largos confinamientos durante la COVID-19, que se extendieron por tres años en el mercado chino, relegaron los viajes a un segundo plano, y ahora muchos turistas chinos están más ajustados económicamente, optando por el turismo doméstico.
Estrategias audaces ante la competencia regional
En un entorno post-pandemia donde cada país de la región lucha intensamente por atraer visitantes, Tailandia se encuentra en una carrera contra el tiempo. Vietnam y Malasia, por ejemplo, han tenido un desempeño “muy, muy fuerte” este año, atrayendo a más turistas chinos, mientras que Japón “rompe récords” de visitantes mes a mes. Ante esta competencia feroz y las nuevas preferencias de los viajeros, que ahora buscan experiencias al aire libre y valor económico, Tailandia ha desplegado una serie de medidas ambiciosas:
- Exenciones de visado: Ofrecer acceso sin visado a mercados clave como China e India ha sido una primera línea de acción. Si bien estas exenciones facilitan los viajes rápidos y sin burocracia, Gary Bowman advierte que ya no representan una ventaja competitiva real, dado que la mayoría de los países de la región ofrecen beneficios similares.
- Intercambio de criptomonedas (Tourist DigiPay): Tailandia está experimentando con un sistema piloto que permite a los turistas convertir criptomonedas, como Bitcoin, directamente en baht tailandeses para sus gastos. Esta “idea valiente” busca atraer a viajeros más jóvenes, especialmente de mercados donde el Bitcoin es popular, como India, Indonesia, Vietnam y Rusia. Aunque innovador, se prevé que otros países sigan esta tendencia, haciendo que la ventaja competitiva sea marginal con el tiempo.
- Vuelos domésticos gratuitos: Con el fin de revitalizar el turismo interno y compensar la escasez de viajeros internacionales, Tailandia considera ofrecer vuelos gratuitos en seis aerolíneas nacionales durante la temporada baja. Esta “apuesta” es compleja de administrar y su impacto en el gasto turístico y la distribución de visitantes a áreas secundarias aún es incierto. También se busca aliviar la presión del sobreturismo en las zonas más concurridas.
La crisis de turismo en Tailandia destaca la seriedad y complejidad de un sector que, a menudo percibido como ligero y divertido, es una piedra angular para economías como la tailandesa. A pesar de los esfuerzos creativos y las diversas “palancas políticas” que Tailandia está intentando, la recuperación total a los niveles pre-pandemia se presenta como un desafío arduo y multifacético. El país debe innovar constantemente para mantener la vibración de su economía turística y asegurar su atractivo en un panorama global y regional en constante cambio.






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