
El alcalde Pabel Muñoz se planta en el páramo de Antisana, sobre la laguna de la Mica, y muestra la catástrofe: un deslizamiento tragó 300 metros de tubería que abastece al sur de Quito. Ya se han movido 120 000 m³ de tierra —cifra récord— y más de 60 tanqueros recorren la ciudad. El compromiso es firme: trabajadores, municipio, empresa privada y voluntarios batallan 24/7. La meta: restablecer el agua entre viernes y sábado próximo. Mientras tanto, el llamado es claro: usemos cada gota con conciencia. Esta es la peor crisis de abastecimiento por efecto natural que haya vivido Quito… y también la respuesta solidaria más grande. ¡Vamos a salir juntos!

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