El informe preliminar del accidente que dejó más de 270 muertos en Ahmedabad halla fallas “no significativas” en el avión y centra la atención en la tripulación.
Una acción humana —el apagado intencionado de los interruptores de combustible— provocó que el Boeing 787 Dreamliner de Air India perdiera empuje poco después de despegar el pasado mes desde Ahmedabad, India, con destino al aeropuerto de Gatwick, Reino Unido. El accidente costó la vida a más de 270 personas a bordo y causó decenas de muertes en tierra. El informe preliminar de la Oficina India de Investigación de Accidentes Aéreos, dado a conocer este sábado, no halló fallas técnicas relevantes en la aeronave y registra un diálogo entre los pilotos que revela confusión en cabina.

Datos del registrador de vuelo muestran que, a los 47 segundos del despegue, ambos interruptores de control de combustible —normalmente usados solo en tierra para encender o apagar motores— fueron colocados en la posición “corte”. Eso detuvo el suministro a ambos motores y redujo el empuje a casi cero. Los pilotos intentaron restaurar el flujo, pero solo uno de los motores respondió con fuerza suficiente. El avión impactó a menos de 600 metros del extremo de la pista.
En la grabación de la cabina, reproducida ante periodistas por la autoridad investigadora, se escucha al comandante preguntar: “¿Por qué los cortaste?”. La respuesta del copiloto fue: “No fui yo”. La investigación aún no establece quién accionó los interruptores ni si fue voluntario o involuntario; sin embargo, los diseñadores del Dreamliner confirmaron a la prensa que el procedimiento requiere dos pasos deliberados para evitar activaciones accidentales.
El informe detalla que ni el sistema de control de motores ni los sensores de la aeronave registraron anomalías antes del incidente. Expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que la tripulación disponía de al menos 20 segundos para recuperar el empuje si se hubiera identificado el error inmediatamente.

En Mumbai, la viuda de un pasajero británico que viajaba con su esposo y su hijo de 11 años declaró a la agencia EFE: “Sabemos que el informe no va a devolver a mi esposo, pero necesitamos saber por qué alguien pudo apagar los motores sin querer en pleno despegue”. Otras familias han solicitado acceso íntegro a la grabación de voz y al registro de vuelo, que por ahora solo fue parcialmente divulgado.
La investigación entrará en una fase de análisis forense de los restos de la cabina y entrevistas a tiempos de control de tránsito aéreo. Los motores serán desmontados y examinados en instalaciones de Rolls-Royce en Derby, Reino Unido. La Oficina India anticipa que el informe final podría demorar entre 12 y 18 meses.
Mientras se esperan respuestas definitivas, la industria aeronáutica vuelve a enfrentar el dilema de cómo reforzar protocolos para evitar errores humanos en fases críticas del vuelo. Para las familias, el preliminar cierra una puerta —la falla técnica— y abre otra más incómoda: la posibilidad de que la tragedia haya sido evitable.




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