Rodrigo Paz promete un gobierno de unidad tras liderar el balotaje en Bolivia

En un discurso emotivo y conciliador, el virtual mandatario prometió gobernar “con todos” y reinsertar a Bolivia en la geopolítica global.

Rodrigo Paz promete un gobierno de unidad tras liderar el balotaje en Bolivia

Rodrigo Paz, candidato presidencial con la mayor proyección de votos en las elecciones bolivianas del domingo 19 de octubre de 2025, pronunció un discurso ante sus seguidores en La Paz, en el que agradeció al pueblo, a las instituciones y a actores internacionales, anticipando su eventual asunción al poder. Aunque el Tribunal Supremo Electoral (TSE) aún no ha emitido los resultados oficiales, las tendencias preliminares lo posicionan como el virtual ganador. Su mensaje, centrado en reconciliación, institucionalidad y reapertura geoeconómica, marca una posible hoja de ruta para el próximo gobierno.

Un discurso de agradecimiento y reconciliación

Rodrigo Paz inició su alocución con una serie de agradecimientos repetidos como un mantra: “gracias, gracias, gracias”. Reconoció el rol del Tribunal Supremo Electoral (TSE) por garantizar un proceso electoral “complejo pero legítimo”, y destacó la labor de observadores nacionales e internacionales. “Bolivia respira vientos de cambio, de renovación y de esperanza”, afirmó, subrayando que la democracia “no se construye con odios, sino con amor a la patria”.

Paz también agradeció a sus aliados políticos, especialmente al Partido Demócrata Cristiano (PDC), a Democracia Directa y a figuras como Edgar Lara y Edman Lara, a quienes atribuyó haber mantenido “la firmeza ante la conspiración y la mentira”. En un gesto inusual en la polarizada política boliviana, el presidente electo extendió la mano a sus rivales, incluyendo al expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, reiterando que “en democracia, Bolivia gana, no Rodrigo Paz”.

Gobernar “con todos”: una hoja de ruta institucional

Uno de los ejes centrales del discurso fue la promesa de un gobierno inclusivo. “Los diputados y senadores del PDC son del pueblo boliviano, al igual que aquellos elegidos por otras fuerzas políticas”, señaló Paz, reconociendo la representación de movimientos que han gobernado el país durante los últimos 20 años. Enfatizó que “la ideología no da de comer”, sino que lo hacen “el derecho al trabajo, la seguridad jurídica y el respeto a la propiedad privada”.

Además, llamó a superar la “guerra sucia” que, según dijo, empañó la campaña electoral. “No podemos permitir que el insulto y el odio sean parte del ejercicio democrático”, advirtió, al tiempo que instó a preparar las próximas elecciones subnacionales con civismo y respeto.

Reapertura internacional y reactivación geoeconómica

Paz anunció una nueva etapa en la política exterior boliviana. Agradeció las llamadas de los presidentes de Ecuador, Perú, Uruguay, Paraguay y Panamá, y reveló que el gobierno de Estados Unidos, a través del secretario adjunto Lamor, expresó su respaldo para garantizar el suministro de hidrocarburos a partir del 8 de noviembre. “Bolivia vuelve a recuperar paso a paso su escenario internacional”, declaró.

Recordó con dolor que en el bicentenario de la independencia, celebrado el 6 de agosto de 2025, “ningún presidente fronterizo vino a visitarnos”. Ese hecho, dijo, “no puede volver a ocurrir entre hermanos”. Su visión incluye “manos extendidas” no solo al interior del país —a transportistas, cuentapropistas, trabajadores y organizaciones sociales— sino también al mundo, con el objetivo de reinsertar a Bolivia en la geoeconomía global.

Raíces personales y compromiso con la patria

En un momento íntimo del discurso, Paz compartió su historia familiar marcada por el exilio. “Crecimos en la adversidad, en Chile, Argentina, Perú, Ecuador… más de 10 países”, relató, explicando que su familia formó parte de una “gigantesca red sudamericana que luchaba por la democracia”. Esa experiencia, dijo, le enseñó que “Bolivia es la patria que nunca nos abandona”.

Dedicó palabras emotivas a sus padres —su madre Carmen y su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora— y a su abuelo Néstor Paz Galarza, cuya frase “Bolivia es la patria que nunca nos abandona” cerró su intervención. “El hombre que no agradece no entiende la patria”, concluyó, prometiendo trabajar “todas las horas que Dios me dé” por la transformación del país.

Mientras el TSE concluye el escrutinio oficial, el discurso de Rodrigo Paz ofrece un adelanto de su visión de gobierno: unidad, institucionalidad, apertura económica y retorno a la comunidad internacional. Si los resultados se confirman, Bolivia enfrentará un desafío histórico: superar dos décadas de polarización y redefinir su rol en Sudamérica. Hasta entonces, el país mantiene la calma institucional y la expectativa democrática.

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