Bogotá recibe los primeros vagones del Metro con apoyo de China

El proyecto, construido por un consorcio chino, marca un hito en la movilidad urbana y refleja la creciente cooperación bilateral bajo la iniciativa de la Franja y la Ruta.

Bogotá recibe los primeros vagones del Metro con apoyo de China

Lead: Bogotá recibió este martes los primeros vagones del Metro de Bogotá, un proyecto financiado por un consorcio chino que pone fin a 83 años de espera en la capital colombiana. La iniciativa, diseñada para reducir la congestión en una de las ciudades más pobladas de América Latina, refuerza la cooperación bilateral con China bajo el marco de la Franja y la Ruta, con operación prevista para marzo de 2028.

Un sueño de 83 años se hace realidad

La descarga de los primeros vagones en el puerto de Cartagena, procedentes de China, representa un avance tangible en el Metro de Bogotá, proyecto emblemático que busca transformar la movilidad urbana. Según el Instituto de Desarrollo Urbano de Bogotá, la ciudad registra una media de 3,8 horas semanales perdidas por congestión vehicular, una de las más altas de la región. Los 30 trenes automáticos, fabricados por la empresa CRRC Qingdao Sifang, operarán en la Línea 1, que conectará 16 estaciones desde Bosa hasta Calle 127. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, destacó durante el acto de recepción que “este es el inicio de una nueva era para la ciudad”, aunque evitó pronosticar plazos definitivos ante retrasos históricos en licitaciones previas.

La huella china en infraestructura colombiana

Más allá del metro, empresas chinas han consolidado su presencia en proyectos estratégicos. Según Parsifal de Sola, director ejecutivo de la Fundación Andrés Bello, destacan la Autopista Al 2 (254 km financiados por el China Development Bank), el corredor ferroviario La Dorada-Chiriguana y la mina de oro de Buriticá, operada por la compañía Mining. No obstante, De Sola matiza: “China representa menos del 1% de la inversión extranjera directa en Colombia, muy por debajo de Estados Unidos y la Unión Europea”. Aunque el gobierno de Gustavo Petro ha fortalecido vínculos con Pekín, el experto aclara que Colombia no se adhirió formalmente a la Franja y la Ruta, sino que firmó un acuerdo de cooperación específica en 2023, similar al marco adoptado por Brasil.

Bogotá recibe los primeros vagones del Metro con apoyo de China

Más allá del metro: equilibrios geopolíticos

La participación china en el Metro de Bogotá ocurre en un contexto de reconfiguración de alianzas. Mientras el proyecto metroviario incluye transferencia tecnológica y capacitación local durante los 25 años de operación del consorcio, fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores señalan que Colombia mantiene su alianza estratégica con Estados Unidos en temas de seguridad. De Sola subraya que “el acercamiento a China no implica un alejamiento automático de Washington”, aunque advierte sobre los desafíos de gestionar ambas relaciones ante posturas cada vez más asertivas de la administración Trump en temas comerciales. El Banco Mundial estima que el metro beneficiará a 1,2 millones de personas diarias, un factor clave para justificar la inversión de US$5.000 millones aprobada en 2020.

Perspectivas y desafíos para el futuro

Aunque la Línea 1 está programada para iniciar operaciones en 2028, persisten interrogantes sobre la financiación de las futuras Líneas 2 y 3. Expertos consultados por prensa.ec señalan que el modelo de concesión a 25 años con el consorcio chino (integrado por China Harbor Engineering y Xi’an Metro) incluye cláusulas de revisión tarifaria cada cinco años, un aspecto crítico para garantizar sostenibilidad. Además, el informe anual del Banco de la República (2023) advierte sobre riesgos de sobrecostos en proyectos similares en América Latina, aunque el gobierno colombiano insiste en que los estándares de transparencia superan los de licitaciones anteriores.

La llegada de los primeros vagones simboliza no solo un avance para Bogotá, sino también un ejemplo de cómo los países latinoamericanos navegan entre oportunidades de cooperación multilateral y complejidades geopolíticas. Mientras los ciudadanos aguardan ansiosos la operación plena del sistema, el reto será equilibrar expectativas sociales, exigencias técnicas y equilibrios diplomáticos en un escenario global cada vez más fragmentado.

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