El presidente presentó su plan “flota dorada” durante una conferencia con los secretarios de Guerra y Marina en la Casa Blanca.

Durante una conferencia de prensa celebrada este miércoles en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump anunció un ambicioso plan para construir nuevos acorazados para la Marina de Estados Unidos, describiéndolos como los buques de guerra más poderosos jamás creados. Acompañado por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y el secretario de la Marina, John Fallon, Trump detalló los planes para iniciar la construcción de dos nuevos acorazados que formarían parte de lo que denominó “la flota dorada”, con una inversión que busca revitalizar la industria naval estadounidense y reforzar la supremacía militar del país.
Una nueva era para la Marina estadounidense
Según el mandatario, estos nuevos buques, que llevarán el nombre de clase Trump, serán “100 veces más poderosos” que los históricos acorazados clase Iowa utilizados durante la Segunda Guerra Mundial. “Cada uno de estos será el acorazado más grande en la historia de nuestro país y del mundo”, afirmó Trump durante su presentación, donde mostró las primeras imágenes conceptuales de lo que serían estos buques de más de 30,000 toneladas de desplazamiento.
El presidente explicó que estos acorazados estarán equipados con tecnología avanzada, incluyendo armas hipersónicas, cañones de riel eléctricos, láseres de alta potencia y misiles de crucero con capacidad nuclear. “Serán los láseres más sofisticados del mundo los que llevarán estos acorazados”, aseguró Trump, destacando que la inteligencia artificial tendrá un papel fundamental en su operación.
El secretario de la Marina, John Fallon, detalló que el primer buque de esta nueva clase llevará el nombre de USS Defiant (El Desafiante) y será “el más grande, letal y versátil de todos los buques de guerra en los océanos del mundo”. Fallon enfatizó que estos buques no solo sirven para defensa, sino como plataformas ofensivas: “Este barco no está solo para desviar flechas, está para llegar y matar a los arqueros”.
Planes industriales y económicos
Trump anunció que la construcción de estos buques se realizará en astilleros estadounidenses, destacando específicamente la reapertura del astillero naval de Filadelfia en colaboración con la empresa surcoreana Hanwha, que invertirá 5,000 millones de dólares en la instalación. “Vamos a restaurar a Estados Unidos como una potencia importante en construcción naval”, declaró el mandatario, recordando que durante la Segunda Guerra Mundial el país construía hasta cuatro barcos por día en promedio.
El presidente también criticó la lentitud en la producción de equipos militares por parte de las grandes contratistas de defensa y anunció que se reunirá la próxima semana con ejecutivos de estas empresas en Florida para discutir los cronogramas de producción. Trump cuestionó los altos salarios ejecutivos -mencionando cifras de 45-50 millones de dólares anuales- frente a la incapacidad de entregar equipos con la rapidez necesaria. “Si quieren ganar ese tipo de dinero, tienen que construir rápido”, afirmó.
Contexto estratégico global
El anuncio se enmarca en el contexto de las tensiones internacionales actuales. Durante la conferencia, Trump también abordó asuntos relacionados con Venezuela, asegurando que su administración está implementando medidas para detener el tráfico de drogas desde el país suramericano. El mandatario mencionó que las incautaciones marítimas han reducido en un 96% el tráfico de drogas por vía marítima y anunció que aplicarán una estrategia similar en las fronteras terrestres.
Trump también se refirió a las conversaciones sobre el conflicto entre Rusia y Ucrania, afirmando que las negociaciones “van bien” aunque reconoció la “tremenda animosidad” entre los presidentes Putin y Zelenski. El mandatario destacó que, a diferencia de la administración anterior que “dio 350,000 millones de dólares” a Ucrania, ahora Estados Unidos vende equipos militares a la OTAN a precio completo, generando ingresos para el país.
Impacto en la industria y la fuerza laboral
Uno de los aspectos destacados por los funcionarios fue el impacto económico y laboral que tendrá este proyecto. El secretario Fallon señaló que la construcción de estos buques generará empleos en astilleros de todo el país, “desde Filadelfia hasta San Diego, desde Maine hasta Misisipi, desde los Grandes Lagos hasta la Costa del Golfo”.
Trump aseguró que se utilizará acero estadounidense para la construcción de los cascos, en lugar de aluminio, lo que fortalecerá a la industria siderúrgica nacional. Cuando le preguntaron sobre la disponibilidad de mano de obra calificada, el presidente respondió que combinarán trabajadores humanos con robots y tecnología de inteligencia artificial: “Vamos a tener fábricas robóticas además de mano de obra humana”.
El presidente también destacó que actualmente Estados Unidos tiene más personas empleadas que en cualquier otro momento de su historia, lo que garantizaría la disponibilidad de personal para estos proyectos. Además, mencionó que actualmente hay 15 submarinos en construcción y tres grandes portaaviones en diferentes etapas de desarrollo.
Visión a largo plazo
El plan presentado contempla inicialmente la construcción de dos acorazados, pero Trump indicó que esperan “rápidamente” avanzar a ocho más y eventualmente tener entre 20 y 25 buques de esta clase. El mandatario enfatizó que esta iniciativa forma parte de su visión de “paz a través de la fuerza”, asegurando que estos buques servirán como disuasivo y “inspirarán respeto, y quizás miedo, en los enemigos de Estados Unidos”.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, respaldó esta visión, afirmando que “la fortaleza estadounidense ha vuelto al escenario mundial”. Hegseth destacó que bajo la administración Trump se ha eliminado la política de diversidad, equidad e inclusión (DEI) en las fuerzas armadas y se ha restablecido el “etos guerrero” en el Departamento de Guerra.
Durante su presentación, Trump también abordó otros temas, incluyendo sus políticas comerciales, la reducción de precios de medicamentos mediante acuerdos con otros países, y sus planes para reformar el sistema de seguros de salud, aunque estos aspectos no formaron parte central del anuncio naval.

El futuro de la defensa estadounidense
El anuncio de Trump sobre la nueva flota de acorazados representa un cambio significativo en la estrategia naval estadounidense, ya que el país no construye acorazados desde 1994. Los expertos señalan que esta decisión podría tener importantes implicaciones geopolíticas en un momento de creciente competencia entre las grandes potencias militares.
Más allá del impacto militar, el proyecto busca revitalizar la industria naval estadounidense, que ha visto declinar su capacidad productiva en las últimas décadas. La administración Trump apuesta a que este ambicioso plan no solo fortalecerá la defensa nacional, sino que también generará miles de empleos especializados y reactivará una industria estratégica para el país.
Como señaló el secretario Fallon al concluir su intervención: “Cuando surja un conflicto, no hará una pregunta, hará dos: ¿dónde están los portaaviones y dónde están los acorazados?”.






Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.