
En la madrugada del jueves, Luis Eduardo Vibanco anunció su salida de La Posta, el medio digital que cofundó hace ocho años junto a Anderson Boscán. En un mensaje cargado de emoción, Vibanco escribió: “Hoy ha llegado el día de emprender nuevos rumbos”. Sus palabras se suman a las despedidas públicas de otros integrantes clave como Mónica Velázquez y Dominica Vibanco, lo que enciende las alarmas sobre el futuro del medio.
Según versiones preliminares, La Posta habría sido vendida, aunque sus fundadores insisten en que no se transfirió la línea editorial. Sin embargo, desde esta semana, sus cuentas en redes sociales están inactivas y ya no emiten en vivo.
Fabricio Vela, director de Primera Plana, reconoció en A Primera Hora por Radio Armónica el impacto disruptivo del medio: “Hay un antes y un después en la comunicación digital en Ecuador gracias a La Posta”. Aunque se critican sus formas o enfoques ideológicos, su influencia es innegable.
¿Se trata del cierre definitivo o de una reestructuración? Ni Vibanco ni Boscán han dado una explicación clara. Mientras el periodismo ecuatoriano observa con preocupación, la transparencia se vuelve urgente. ¿Qué pasó realmente con La Posta?







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