El colapso del sistema eléctrico revela las profundas fallas estructurales de la isla y enfrenta al gobierno con la creciente indignación social.
Cuba vivió uno de los peores apagones de su historia reciente, afectando a más de la mitad de su población y declarando una “emergencia energética” que paralizó escuelas y actividades no esenciales. La falta de combustible y la deteriorada infraestructura han dejado al país en una situación crítica que parece no tener una solución a corto plazo.

El apagón nacional del 17 de octubre de 2024 es el reflejo más claro de la profunda crisis energética que asfixia a Cuba desde hace años. La desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) se produjo tras una falla en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, situada en Matanzas, y dejó a millones de cubanos sin acceso a electricidad. Este colapso desencadenó el cierre de escuelas, la suspensión de actividades culturales y la priorización de los servicios hospitalarios y alimentarios.
El primer ministro, Manuel Marrero, afirmó que la crisis se debe principalmente al deterioro de la infraestructura eléctrica, la falta de combustible y el incremento de la demanda. Estas causas han sido un denominador común en las sucesivas crisis que han azotado a la isla, donde las termoeléctricas operan sin los recursos necesarios para su mantenimiento. Sin suficiente combustible proveniente de países aliados como Venezuela, Rusia y México, y sin divisas para comprar en el mercado internacional, Cuba enfrenta una tormenta perfecta que ha dejado al país prácticamente paralizado.
La crisis también ha generado una creciente indignación social. Las redes se llenaron de quejas y llamados a la renuncia de los dirigentes, mientras que en las calles, muchos cubanos expresaron su frustración por los prolongados cortes de electricidad. La Unión Eléctrica reconoció que el apagón afectó a más de la mitad de los hogares cubanos, y que las medidas de recuperación no garantizan una mejora a corto plazo.

Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, responsabilizó nuevamente a la “guerra económica” de Estados Unidos por la falta de recursos energéticos, pero esta explicación no parece calmar a una población agotada por la crisis. Según expertos, la falta de inversiones en energía renovable y la dependencia del petróleo seguirán siendo problemas a largo plazo.
Las dificultades de la vida diaria en medio de apagones de más de 20 horas han llevado a muchas familias a tomar medidas desesperadas, como relatan Katia Ojeda y Maydelin Cordero, madres que han dejado de enviar a sus hijos a la escuela por la falta de luz. “Es imposible vivir así”, dijo Cordero, reflejando el sentir de miles de cubanos.
La crisis no parece tener una pronta solución, y los funcionarios del gobierno han señalado que la situación podría prolongarse por al menos dos años más. La pregunta que muchos cubanos se hacen es: ¿Cuánto más puede soportar la población bajo estas condiciones extremas?
Fuente: prensa.ec


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