2.000 hectáreas de coca amenazan con convertir al Ecuador en un gran productor de drogas ilícitas

Un informe del gobierno de EE.UU. alerta sobre la creciente producción de coca en Ecuador, con potencial para integrar la lista de mayores productores de drogas ilícitas.

2.000 hectáreas de coca amenazan con convertir al Ecuador en un gran productor de drogas ilícitas

El Ecuador, tradicionalmente conocido como un país de tránsito para el narcotráfico, enfrenta un nuevo desafío: su creciente participación en la producción de coca. Un informe del Departamento de Estado de los EE.UU. revela que el país cuenta con 2.000 hectáreas de cultivos ilícitos, lo que podría cambiar su rol en la cadena del narcotráfico internacional.

En una reciente intervención, el presidente Daniel Noboa informó sobre la preocupante expansión de los cultivos de coca en Ecuador, citando un estudio respaldado por organismos internacionales que confirma la existencia de 2.000 hectáreas sembradas en las provincias fronterizas de Carchi, Esmeraldas y Sucumbíos. Estas áreas están ubicadas estratégicamente en la frontera norte, una región que históricamente ha sido vulnerable al narcotráfico debido a su cercanía con Colombia, uno de los mayores productores de coca del mundo.

Según el informe “Geoespacial de cultivos ilícitos en la frontera norte del Ecuador”, elaborado con imágenes satelitales de Copernicus y con el apoyo de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas ecuatorianas, se estima que la capacidad de producción de estos cultivos podría alcanzar las 61,5 toneladas anuales de clorhidrato de cocaína. Este nivel de producción, combinado con la falta de controles eficaces en las zonas fronterizas, podría llevar al Ecuador a ser clasificado como “mayor productor de drogas ilícitas” bajo la legislación estadounidense, específicamente bajo la sección 489(a)(3) del Foreign Assistance Act.

2.000 hectáreas de coca amenazan con convertir al Ecuador en un gran productor de drogas ilícitas

La metodología empleada para identificar estos cultivos se basó en la observación de la vegetación característica de la planta de coca, que se distingue por su tonalidad verde fosforescente. Sin embargo, el informe también recalca la necesidad de realizar investigaciones de campo que confirmen los hallazgos obtenidos mediante teledetección.

El crecimiento de los cultivos de coca en Ecuador no solo implica un cambio en el panorama agrícola, sino también un agravamiento en la ya crítica situación de seguridad del país. Grupos criminales como Los Tiguerones, Los Choneros y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) han intensificado su presencia en la frontera norte, utilizando el territorio ecuatoriano para la producción y tráfico de drogas. Estos grupos han aprovechado la fragmentación del control estatal en ciertas regiones y la inestabilidad provocada por la pandemia de COVID-19 para expandir sus actividades.

La violencia en el Ecuador, alimentada por disputas entre estas organizaciones por el control de rutas y territorios, ha crecido exponencialmente en los últimos años. La falta de un Informe de Monitoreo de Cultivos Ilícitos, como sugiere el documento, limita la capacidad del gobierno para evaluar el verdadero alcance de esta problemática.

La posible clasificación de Ecuador como un mayor productor de drogas ilícitas tendría implicaciones significativas a nivel internacional. Tal designación no solo afectaría las relaciones diplomáticas y comerciales del país, sino que también podría derivar en sanciones económicas y la disminución de la cooperación en áreas estratégicas como el comercio y la seguridad. Ecuador, que históricamente ha sido un punto de tránsito para las drogas que se dirigen a Estados Unidos y Europa, enfrenta ahora la posibilidad de convertirse en un actor principal en la producción de cocaína.

El presidente Noboa ha anunciado una serie de medidas para combatir este fenómeno. Durante su cadena nacional del 14 de octubre, el mandatario aseguró que el gobierno está trabajando en la erradicación de los cultivos ilícitos con apoyo de organismos internacionales y mediante el fortalecimiento de los controles en la frontera. Sin embargo, la efectividad de estas acciones dependerá de la implementación de un plan integral que involucre no solo la erradicación, sino también el desarrollo de programas sociales y económicos que brinden alternativas a las comunidades afectadas.

La expansión de los cultivos de coca en Ecuador representa una amenaza para la estabilidad y la seguridad del país. Aunque las autoridades han tomado medidas para enfrentar esta situación, la magnitud del desafío requiere un esfuerzo coordinado a nivel nacional e internacional. ¿Logrará Ecuador evitar ser catalogado como un mayor productor de drogas ilícitas o caerá en las redes del narcotráfico internacional?

Fuente: prensa.ec

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