La administración Trump extiende por quinta vez el plazo mientras negociaciones con China permanecen estancadas

El plazo para la venta obligatoria de TikTok en Estados Unidos venció el lunes sin consecuencias, mientras la administración del presidente Donald Trump continúa retrasando la aplicación de una prohibición federal en medio de negociaciones estancadas con Beijing, dejando en incertidumbre a los 170 millones de usuarios estadounidenses de la plataforma. Trump extendió el plazo del 16 de diciembre al 23 de enero de 2026 mediante una orden ejecutiva firmada el 25 de septiembre, lo que representa más de un año de demoras desde que el Congreso aprobó una legislación bipartidista que exigía la venta o cierre de TikTok en territorio estadounidense.
Marco legal en suspenso
La extensión se basa en un “acuerdo marco” anunciado por funcionarios estadounidenses en septiembre, pero que las autoridades chinas nunca han confirmado públicamente. A pesar de las declaraciones de la administración Trump indicando que un acuerdo estaba “inminente”, múltiples informes señalan que los negociadores estadounidenses han progresado poco y los funcionarios chinos no han discutido los detalles específicos del arreglo propuesto.
“Estamos simplemente esperando a ver qué sucede”, declaró el multimillonario inversor Frank McCourt a la BBC. Su consorcio Project Liberty, que incluye al cofundador de Reddit Alexis Ohanian y el inversionista Kevin O’Leary, ha recaudado los fondos necesarios para adquirir las operaciones estadounidenses de TikTok pero permanece en stand-by. McCourt expresó su preocupación sobre la concentración de poder en plataformas digitales: “Mi esperanza es que, pase lo que pase, termine en manos de personas que cumplan con la ley”.
La propuesta de reestructuración
Según versiones preliminares, el marco propuesto crearía una empresa conjunta con sede en Estados Unidos para operar TikTok en el mercado norteamericano. Oracle, Silver Lake y MGX (fondo de Abu Dhabi) controlarían aproximadamente el 45% de las acciones, mientras ByteDance, la matriz china, retendría menos del 20% de la nueva entidad, valorada en alrededor de 14 mil millones de dólares.
El presidente Trump indicó en junio que un “grupo muy rico de personas” compraría la aplicación, mencionando específicamente al presidente de Oracle Larry Ellison, al CEO de Dell Michael Dell y a los magnates mediáticos Rupert y Lachlan Murdoch como posibles inversionistas. Sin embargo, no se ha anunciado ningún acuerdo final, y la transacción requiere la aprobación tanto del presidente chino Xi Jinping como de la junta directiva de ByteDance.
Preocupaciones de seguridad nacional
La legislación que exige la venta de TikTok fue aprobada por el Congreso en 2024 debido a preocupaciones sobre seguridad nacional, específicamente el temor de que ByteDance pudiera compartir datos de usuarios estadounidenses con el gobierno chino. Tanto TikTok como su empresa matriz han negado consistentemente estas acusaciones, calificándolas de infundadas. La ley fue firmada por el entonces presidente Joe Biden y ratificada por la Corte Suprema a principios de 2025.
Bajo el acuerdo propuesto, Oracle supervisaría las operaciones de seguridad de la aplicación y el algoritmo de recomendación sería entrenado nuevamente utilizando exclusivamente datos de usuarios estadounidenses. El nuevo ente tendría una junta directiva de siete miembros, seis estadounidenses y uno designado por ByteDance.

Futuro incierto para creadores y empresas
Mientras tanto, millones de creadores de contenido y pequeñas empresas que dependen de TikTok para su sustento permanecen en la incertidumbre. Durante la batalla legal contra la prohibición, los abogados de TikTok argumentaron que la medida costaría a pequeñas empresas y creadores estadounidenses 1.300 millones de dólares en ingresos y ganancias en apenas un mes, afectando a más de 7 millones de usuarios que realizan actividades comerciales en la plataforma.
La quinta extensión del plazo por parte de Trump deja en evidencia las complejidades diplomáticas y comerciales que rodean este caso. Analistas señalan que, sin un acuerdo confirmado por ambas partes, la situación podría prolongarse indefinidamente, creando un precedente para cómo Estados Unidos aborda las tensiones tecnológicas con China en el futuro.






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