Cinque Terre, conocida por sus pintorescos pueblos y espectaculares vistas al mar, es también el hogar de algunos de los viñedos más empinados del mundo. Aquí, la cultura del vino se entrelaza con la historia y la tradición, ofreciendo a los visitantes una experiencia única que invita a disfrutar del vino, la gastronomía local y el turismo sostenible.

Cinque Terre, situada en la costa noroeste de Italia, es mucho más que una serie de pueblos de colores caramelo y vistas panorámicas al mar. Es una región vinícola única en la que los viñedos se aferran a laderas escarpadas que alcanzan hasta los 400 metros de altura. Aquí, la historia del vino se entrelaza con la de los pueblos que conforman el Parque Nacional de Cinque Terre: Manarola, Riomaggiore, Corniglia, Vernazza y Monterosso al Mare.
Yvonne Riccobaldi, sumiller local y residente de Manarola, comparte que “el vino llegó primero y los pueblos después, así que la historia de Cinque Terre es la historia del vino”. Este legado vinícola se remonta siglos atrás, con unas 30 bodegas locales que producen vinos blancos elaborados con uvas Bosco, Albarolo y Vermintino, así como el emblemático y raro sciacchetrà, un vino de postre añejo con raíces antiguas y un sabor exquisito.
La cultura del vino en Cinque Terre no solo se vive en las bodegas, sino también en los restaurantes y tabernas locales, donde los platos tradicionales se maridan a la perfección con los vinos de la región. Lugares como Rio Bistrot en Riomaggiore, Cappun Magru en Manarola y Osteria de Mananan en Corniglia ofrecen una experiencia gastronómica auténtica que resalta los sabores locales y complementa la cultura del vino.
Para los visitantes más activos, Cinque Terre ofrece la oportunidad de explorar los viñedos y senderos locales a través de excursiones guiadas y catas de vino. Desde caminatas escénicas hasta picnics entre las vides, hay opciones para todos los gustos y niveles de actividad física.
Sin embargo, la región enfrenta desafíos significativos, como la despoblación y el turismo masivo, que amenazan la sostenibilidad de los viñedos y la cultura local. Los viticultores locales, junto con organizaciones como Slow Wine Italia, están trabajando arduamente para preservar el patrimonio vitivinícola de Cinque Terre y promover un turismo más consciente y respetuoso con el medio ambiente.
Cinque Terre ofrece a los visitantes una experiencia sensorial única que combina la belleza natural, la historia del vino y la gastronomía local. Es un destino que invita a reducir la velocidad, disfrutar de una copa de vino y sumergirse en la rica cultura de esta fascinante región italiana.
Fuente: Prensa.ec


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