Erosión en el río Coca: Un desafío para la industria petrolera ecuatoriana

Cristopher Velasco, presidente de la Asociación de Profesionales de Gestión de Riesgos del Ecuador, aborda las soluciones posibles para mitigar el impacto en el oleoducto.

La erosión en el Río Coca ha afectado significativamente el oleoducto ecuatoriano, poniendo en riesgo la producción petrolera y generando preocupación en el sector. En una entrevista con Un Café con JJ, Cristopher Velasco, presidente de la Asociación de Profesionales de Gestión de Riesgos del Ecuador, analiza las posibles soluciones y el impacto económico de esta crisis.

Cristopher Velasco

La erosión en el Río Coca ha causado una reducción de la producción petrolera en más de 300,000 barriles, lo que representa una pérdida significativa para la economía ecuatoriana. Según Cristopher Velasco, la situación es compleja y no tiene una solución inmediata. La erosión ha avanzado de manera significativa, reduciendo la distancia entre el río y el oleoducto de 15-16 km a solo 4.7 km. Esto pone en riesgo no solo la producción petrolera, sino también la generación eléctrica de Coca-Cola Sinclair, que representa el 33% de la generación eléctrica nacional.

Velasco destaca que la gestión de esta crisis requiere una disponibilidad de recursos significativa. La paralización de la producción petrolera y los deslizamientos en zonas como el Tambo y Zamora Chinchipe han generado pérdidas económicas y complicado aún más la situación. Además, la construcción de variantes para el oleoducto, según el ex ministro de Energía Santos, podría costar alrededor de 200 millones de dólares por cada kilómetro, lo que implica una inversión masiva para el país.

La gestión de riesgos es fundamental en este escenario. Velasco menciona que la planificación inicial de la infraestructura petrolera y eléctrica data de los años 70 y 80, y no contemplaba la variabilidad climática actual. La erosión regresiva y los deslizamientos son fenómenos que requieren una adaptación constante y una planificación a largo plazo. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos y otros organismos de respuesta de socorro están trabajando para mitigar los efectos en la población, pero el desafío sigue siendo grande.

Cristopher Velasco

Según Velasco, una de las soluciones posibles es la construcción de variantes en el trazado del oleoducto, aunque esto implica una inversión significativa. Además, se ha planteado la construcción de un dique impermeabilizador en el Río Coca, aunque su efectividad no está garantizada. La clave, según el experto, está en la resiliencia y la adaptación al cambio climático, considerando las nuevas condiciones hidrometeorológicas.

La crisis no solo afecta la producción petrolera, sino también la generación eléctrica y la infraestructura vial. La erosión y los deslizamientos han dejado incomunicadas zonas importantes del país, afectando la comercialización de productos y la vida cotidiana de las comunidades. Velasco insiste en la necesidad de una planificación integral que considere estos riesgos y busque soluciones sostenibles.

La erosión en el Río Coca es un desafío que requiere una respuesta integral y una inversión significativa. La gestión de riesgos y la adaptación al cambio climático son fundamentales para evitar futuras crisis y garantizar el desarrollo sostenible del país. La ciudadanía debe estar informada sobre la complejidad de la situación y las medidas que se están tomando para mitigar sus efectos.

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