Los apagones revelan el fracaso de la política económica del gobierno de Daniel Noboa
La crisis eléctrica desnuda los graves problemas estructurales de la economía ecuatoriana, con pérdidas que podrían superar los 7.000 millones de dólares en solo unos meses.

La realidad económica de Ecuador transita por una senda crítica que va más allá de una simple recesión. Según el análisis del exministro de Finanzas, Carlos de la Torre, el país atraviesa una etapa que podría calificarse como una depresión económica, con consecuencias devastadoras para la población.
Los datos son contundentes: desde el tercer trimestre de 2023, el consumo de los hogares ha experimentado una caída sistemática. Esta reducción no solo impacta directamente en la capacidad adquisitiva de las familias, sino que genera un efecto dominó que paraliza la producción nacional, genera desempleo y aumenta los índices de pobreza.
El gobierno de Daniel Noboa presenta un escenario financiero engañoso. Mientras proclama haber “puesto orden” en las finanzas públicas, la realidad muestra un panorama desolador: hospitales sin medicinas, infraestructura educativa desatendida y una red vial en estado crítico. La reducción del déficit fiscal se ha logrado mediante una estrategia simple pero devastadora: simplemente no gastando los recursos necesarios para el funcionamiento adecuado de la economía nacional.

La crisis energética profundiza aún más este escenario. Los continuos apagones, que pueden extenderse hasta 14 horas diarias, generan pérdidas económicas estimadas en 7.000 millones de dólares. Para dimensionar el impacto, esta cifra equivale prácticamente a lo que se necesitaría invertir en 10 años para reconfigurar completamente el parque energético del país.
El gobierno ha anunciado una inversión de 700 millones de dólares para reactivar el parque térmico, pero los números oficiales desmienten esta afirmación. Según De la Torre, el presupuesto real asignado al Ministerio de Energía apenas alcanza los 430 millones, con erogaciones efectivas de solo 321 millones.
Paradójicamente, mientras la economía se desmorona, la banca reporta récords de utilidades. El Banco del Pacífico, destacado por el presidente Noboa, muestra ganancias significativas, lo que contrasta con la profunda crisis económica que vive el país.
La dolarización se mantiene únicamente por la confianza de los ecuatorianos, no por políticas económicas sólidas. El riesgo de contagio financiero es latente, y la posible infiltración del narcotráfico en el sistema bancario añade otra capa de complejidad al panorama económico. ¿Estará Ecuador al borde de una crisis social irreversible o encontrará una salida a su actual laberinto económico?
Fuente: Radio Pichincha | prensa.ec






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