
“Lo ocurrido en El Tambo no es protesta, es violencia pura”, afirmó Jimmy Jairala en su editorial de Un Café con JJ, tras el ataque contra la caravana presidencial en Cañar, donde el vehículo del presidente Daniel Noboa resultó impactado.
Jairala calificó el hecho como un intento de desestabilización política y respaldó la denuncia gubernamental por “tentativa de asesinato”, considerándola razonable. Subrayó que atentar contra la vida del jefe de Estado socava la convivencia democrática y abre la puerta a que cualquier ciudadano —periodistas, autoridades, civiles— se convierta en blanco.
Aunque reconoció que el clima de tensión no surge de la nada, responsabilizó a “discursos incendiarios” de ciertos líderes y a voces en redes sociales que, según él, han alentado la confrontación. Mencionó explícitamente a Marlon Vargas como parte de esa “cuota moral de responsabilidad”.
“No hay justificación política ni social para este acto de barbarie”, dijo. Exigió justicia firme, sin pactos ni impunidad, porque “si la violencia no se sanciona, se institucionaliza”.
En un país agotado por la inseguridad, Jairala lanzó un mensaje claro: la democracia se defiende con ley y respeto, no con piedras ni odio.






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