
¿Hasta cuándo vamos a seguir viviendo con miedo en nuestro propio país? ¿Hasta cuándo? La violencia no respeta horarios, ni lugares, ni edades. No basta con declaraciones bonitas ni con publicaciones en redes. La realidad es otra: puedes estar tomando un trago en un bar y morir. Puedes estar parado en un semáforo a las 6:30 de la mañana y alguien romperte el vidrio para robarte.
¿Dónde quedó la seguridad ciudadana? ¿Cuándo vamos a exigir resultados concretos? No se trata de hacer política, se trata de exigir lo básico: poder vivir tranquilos. El dolor de Pablo Novoa, padre que busca a su hijo, nos debería conmover a todos. Porque somos padres, porque hemos tenido miedo por nuestros hijos. Porque sabemos lo que es no saber si van a regresar sanos a casa.
Es hora de dejar la indiferencia. Es hora de exigir a las autoridades que actúen. Que bajen la confrontación política y suban los resultados. Porque aquí no se trata de bandos, se trata de vida. Y la vida no se politiza.


Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.