
Guayaquil refuerza su seguridad con más de 3,100 efectivos militares y policiales en zonas críticas como Pascuales y Bastión Popular, según reporta Noticias 7. Sin embargo, la “marcha del pendrive”, convocada por el expresidente Correa para defender la independencia judicial, apenas reunió decenas de personas, lejos de las expectativas iniciales.
Jimmy Jairala, director de Un Café con JJ, analiza este contraste: mientras el gobierno prioriza medidas concretas contra la inseguridad, la ciudadanía rechaza movilizaciones políticas percibidas como espectáculos vacíos.
“El desgaste de la clase política tradicional y el fastidio ciudadano ante pugnas de poder explican el fracaso”, señala. La gente, agobiada por la inseguridad diaria, la escasez de empleo y el alto costo de vida, exige soluciones reales, no símbolos como pendrives gigantes. El silencio en las calles fue el mensaje más contundente:
Ecuador ya no responde a puestas en escena, sino a acciones que mejoren su cotidianidad. Con datos oficiales que respaldan el despliegue de seguridad, pero sin respuestas claras a las demandas ciudadanas, surge una pregunta crítica:
¿Hasta cuándo los líderes ignorarán que la credibilidad se gana con hechos, no con teatro político?






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