Quito, mayo 2025.- En un momento en el que el mundo vuelve a mirar al brutalismo y a la arquitectura moderna con nuevos ojos, Quito pone en valor a uno de sus protagonistas. El libro Oswaldo de la Torre Villacreses. 1948–1998. Técnica, Materia y Espacialidadse presenta como una oportunidad para redescubrir cómo esta corriente marcó la identidad urbana de la capital ecuatoriana.

Mientras ciudades como Londres, París o Boston revalorizan el hormigón visto y las estructuras monumentales del siglo XX, Quito también tiene su propia historia dentro de esta corriente. La obra de Oswaldo de la Torre Villacreses, arquitecto y constructor clave en la consolidación de la modernidad en Ecuador, se posiciona hoy como un referente local de esa tendencia global.
Su trabajo refleja una arquitectura honesta, donde el material —especialmente el hormigón— se muestra sin artificios, en línea con los principios que hoy vuelven a ganar relevancia en la discusión internacional.
Quito y su alto valor arquitectónico
Más allá del valor histórico, la publicación abre un debate actual: ¿está Quito reconociendo su arquitectura moderna como patrimonio? Obras como el conjunto administrativo de la Escuela Politécnica Nacional o edificaciones residenciales y comerciales evidencian cómo esta corriente transformó el paisaje urbano durante la segunda mitad del siglo XX.
El lanzamiento del libro, previsto para el 14 de mayo en el Colegio de Arquitectos del Ecuador –Filial Pichincha, se complementa con la exposición [759] Arquitectura Fotografiada, que propone una nueva lectura visual de estas obras a partir de la luz, el tiempo y la materia.
Este libro no solo documenta un legado: plantea una conversación urgente sobre cómo las ciudades valoran —o ignoran— su identidad construida.

Acerca del profesional:
Oswaldo de la Torre Villacreses fue un destacado arquitecto y constructor quiteño, protagonista de la transformación de la ciudad y de la inserción de la nueva arquitectura en el medio.
Su apropiación de la modernidad está presente en el emplazamiento reflexivo del objeto arquitectónico, en el uso adecuado de los materiales y en la búsqueda de un lenguaje propio.
Sin embargo, “…el lineamiento estratégico que atraviesa toda su producción… es la práctica reflexiva de la arquitectura y la construcción, sin prejuicios ni preconceptos, sustentada en el conocimiento, la experimentación y la sistematización…”
Principales obras
En el campo de la planificación, se distingue el conjunto de Administración y Auditorio de la Escuela Politécnica Nacional, mientras que en el ámbito de la construcción se destacan la primera etapa del Hotel Colón, diseño de Wappenstein y León, y el Edificio Artigas, diseño de M. Barragán. En dichas obras, el hormigón visto es el material predominante, cuidadosamente detallado en la primera, y escrupulosamente ejecutado en las dos restantes.

Premios y distinciones
Su trayectoria fue reconocida con múltiples premios, como el Premio al Ornato del Municipio de Quito en nueve ocasiones, el título de Profesor Honorario de la UCE (1985), y diversos diplomas al mérito por su contribución a la arquitectura y construcción en Ecuador. Su legado lo posiciona como un referente de la arquitectura ecuatoriana.
Fuente: Cristina Herrera









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