México inicia construcción de Coatlicue, supercomputadora pública, en 2026

Con 314 petaflops de potencia, el proyecto posicionará al país como líder en cómputo avanzado en América Latina y fortalecerá sectores estratégicos.

México inicia construcción de Coatlicue, supercomputadora pública, en 2026

El gobierno de México anunció el inicio de la construcción de Coatlicue, una supercomputadora pública que entrará en operación en 2028. Bajo la dirección de la presidenta Claudia Sheinbaum, el proyecto —con una inversión de 6,000 millones de pesos— busca resolver problemas nacionales en salud, clima y seguridad energética, además de impulsar la soberanía tecnológica. Ubicada en un sitio aún por definir, será la más potente de la región, superando siete veces la capacidad de la actual líder en Brasil.

Una apuesta estratégica para la soberanía tecnológica

Durante una conferencia en Palacio Nacional, Sheinbaum destacó que Coatlicue formará parte del Plan México Siguiente, enfocado en democratizar el acceso al cómputo de alto rendimiento. “Esta supercomputadora permitirá procesar millones de datos en segundos, algo imposible con equipos convencionales”, explicó José Merino, director de la Agencia Digital Nacional. El proyecto, gestionado en colaboración con el Politécnico Nacional, el IPICYT y el Infotec, busca reducir la dependencia de infraestructura extranjera y posicionar a México en la carrera global por la inteligencia artificial.

La decisión de hacerla pública responde a una visión de inclusión. “Ningún país desarrollado deja en manos privadas su capacidad estratégica de procesamiento de datos”, afirmó Rosaura Ruiz, secretaria de Ciencia y Tecnología. El modelo incluirá acceso para universidades, startups y empresas, generando un ecosistema autosostenible mediante tarifas para el sector privado.

Capacidad técnica: potencia y aplicaciones

Coatlicue operará con 14,480 unidades de procesamiento gráfico (GPUs) y alcanzará 314 petaflops —equivalentes a 314,000 billones de operaciones por segundo—, superando a Pegaso (42 petaflops), la actual supercomputadora más potente de América Latina, ubicada en Brasil. Para dimensionar su impacto, un cálculo que tomaría tres semanas en equipos comunes se completaría en minutos.

Sus aplicaciones son transversales:

  • Clima y medio ambiente: Modelado de sequías e inundaciones para anticipar desastres.
  • Salud: Análisis de datos epidemiológicos para combatir enfermedades como la diabetes.
  • Economía: Detección de evasión fiscal mediante cruces de información del SAT y aduanas.
  • Energía: Optimización del consumo eléctrico y exploración de recursos naturales.

Colaboración internacional y formación de talento

México contará con asesoría del Centro de Supercomputación de Barcelona (España) y el Centro para el Desarrollo de Cómputo Avanzado de India. Además, se priorizará la capacitación de ingenieros y científicos nacionales. “México tiene el talento; lo que faltaba era la infraestructura”, subrayó Merino. Un consejo directivo, integrado por académicos, funcionarios y empresarios, definirá políticas de uso y renovación tecnológica.

Cronograma y desafíos logísticos

La ubicación final —que considerará disponibilidad de agua, energía y conectividad— se anunciará en enero de 2026. La construcción tomará 24 meses, pero ya opera un nodo temporal en Barcelona, donde más de 1,000 investigadores mexicanos reciben formación. Durante este período, se integrará Coatlicue al clúster nacional de supercomputación, que incluye a equipos como Yucatán (2.3 petaflops) de la Universidad de Sonora.

Impacto económico y científico

El proyecto busca amortizar su inversión en menos de cinco años mediante servicios para empresas y ahorros en gestión pública. Ejemplo: agilizar trámites aduaneros podría incrementar el comercio exterior un 15%, según estimaciones preliminares del Infotec. En ciencia, permitirá a México competir en investigación de alto impacto, como el desarrollo de medicinas personalizadas o materiales sostenibles.

México inicia construcción de Coatlicue, supercomputadora pública, en 2026

Coatlicue representa un salto cuántico para México en innovación. Más que un logro tecnológico, es un instrumento para reducir desigualdades y fortalecer la toma de decisiones basada en datos. Su éxito dependerá de la transparencia en su gestión y la articulación entre academia, gobierno e industria. Como señaló Sheinbaum: “No se trata solo de tener la mejor computadora, sino de usarla para transformar vidas”.

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