El organismo, liderado por el presidente estadounidense, busca gestionar conflictos globales mediante un modelo ejecutivo y transaccional financiado por potencias aliadas.

La administración de Donald Trump ha formalizado la creación de la Junta de la Paz (Board of Peace), una organización internacional diseñada para supervisar el cese al fuego en Gaza y mediar en crisis mundiales. Surgida inicialmente como una hoja de ruta de 20 puntos para el enclave palestino en septiembre de 2025, la iniciativa ha evolucionado hacia un consejo de gobernanza global que opera bajo principios empresariales, distanciándose de las estructuras tradicionales de las Naciones Unidas. El proyecto otorga al presidente de EE. UU. poderes ejecutivos amplios, incluyendo el veto y la selección directa de sus integrantes, marcando un cambio de paradigma hacia la diplomacia transaccional.
De Gaza a la gobernanza global: El origen de la Junta
La génesis de la Junta se localiza en el “Plan Integral para Poner Fin al Conflicto de Gaza”, presentado por Trump en septiembre de 2025 tras intensas negociaciones con el “Grupo de los Ocho” países árabe-islámicos. Aunque el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó inicialmente su creación bajo la Resolución 2803 para un mandato específico y temporal, la administración Trump expandió su alcance a inicios de 2026.
Este organismo se presenta hoy como una alternativa al multilateralismo convencional, criticando la ineficacia de las instituciones internacionales actuales. Su estructura no se basa en el consenso deliberativo, sino en la rapidez de acción y el cumplimiento de resultados tangibles, operando como una entidad de mando civil sobre zonas en conflicto.
Liderazgo y estructura: El círculo de confianza
La Junta está presidida de forma inaugural por Donald Trump, quien retiene la autoridad para invitar miembros, resolver empates y designar a su sucesor. El brazo operativo, denominado Junta Ejecutiva, cuenta con figuras clave de la política y las finanzas globales:
- Marco Rubio (Secretario de Estado de EE. UU.): Encargado de la diplomacia y relaciones exteriores.
- Jared Kushner: Responsable de inversiones regionales y los Acuerdos de Abraham.
- Ajay Banga (Presidente del Banco Mundial): Gestor de infraestructura y desarrollo económico.
- Marc Rowan (CEO de Apollo Global Management): Coordinador de la movilización de capital privado.
Para la gestión interna de Gaza, se ha establecido el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), compuesto por tecnócratas palestinos que gestionarán servicios básicos bajo la supervisión de la Junta, pero sin autoridad sobre la política de seguridad.
Diplomacia transaccional: El capital como requisito
Una de las innovaciones más disruptivas de la Junta de la Paz es su modelo de financiación y membresía. A diferencia de otros organismos, la participación se divide en dos categorías:
- Membresía Temporal: Estados invitados por el Presidente con mandatos de tres años renovables.
- Membresía Permanente: Reservada para naciones que aporten más de 1.000 millones de dólares durante el primer año.
Este “club de pago” ya ha generado alineamientos internacionales. Mientras líderes como Javier Milei (Argentina) y Viktor Orbán (Hungría) han aceptado la invitación, países como Francia y Canadá han expresado escepticismo respecto a los principios del estatuto y las exigencias financieras.
El Plan de 20 Puntos para la estabilidad
El fundamento operativo inmediato de la Junta es la desmilitarización total de Gaza. El plan contempla la destrucción de túneles, el desarme de Hamás y el despliegue de una Fuerza de Estabilización Internacional (ISF) liderada por oficiales estadounidenses y tropas de países aliados.
Entre las metas económicas destaca la creación de una Zona Económica Especial con aranceles preferenciales y un plan de reconstrucción valorado en 53.000 millones de dólares. El objetivo final es transformar el enclave en un polo de desarrollo regional, condicionando la ayuda humanitaria a la liberación de rehenes y la estabilidad política.

Un desafío al sistema internacional de 1945
La Junta de la Paz representa el experimento más radical de la diplomacia contemporánea. Al centralizar el poder en una figura presidencial y priorizar el capital privado sobre el consenso de la Asamblea General, Trump busca redefinir cómo se resuelven las guerras en el siglo XXI. La efectividad de este modelo dependerá de su capacidad para generar legitimidad más allá de sus aliados financieros y de si podrá sobrevivir a la personalización de su mando.
¿Desea que profundice en el perfil de los integrantes de la Junta Ejecutiva o prefiere un análisis sobre la reacción de los países del BRICS ante este nuevo organismo?






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