El secretario de Estado de EE.UU. cerró acuerdos clave con Panamá, El Salvador, Costa Rica y Guatemala para frenar la migración irregular y aumentar las deportaciones.
En una gira por Centroamérica, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, logró compromisos concretos con varios países para abordar la migración irregular. Desde Panamá hasta Guatemala, los acuerdos incluyen la recepción de deportados y un aumento del 40% en los vuelos de deportación. ¿Qué implicaciones tiene esta estrategia para la región?

La gira de Marco Rubio por Centroamérica marcó un hito en la política migratoria de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. Con paradas en Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana, Rubio consolidó acuerdos que buscan frenar el flujo de migrantes irregulares hacia la frontera sur de EE.UU.
En Panamá, el foco estuvo en el control del Canal y la gestión de la migración irregular. El presidente panameño ofreció facilitar la repatriación de migrantes desde la región del Darién, un punto crítico para el tránsito de personas hacia Norteamérica. “Cualquier cosa que se vaya a hacer, le he ofrecido el área de la pista de Nicanor en Metetí, Darién, para que sea desde ahí donde se surta el trámite de repatriación”, declaró el mandatario.
En El Salvador, Rubio fue recibido por el presidente Nayib Bukele, quien mostró su afinidad con las políticas de Trump. Ambos líderes acordaron reactivar la megacárcel para albergar a migrantes indocumentados detenidos por crímenes graves en EE.UU. Este acuerdo refuerza la postura dura de Bukele contra la delincuencia y la migración irregular.

En Costa Rica, la visita de Rubio sirvió para reafirmar la cooperación bilateral en temas como ciberseguridad, migración y narcotráfico. Aunque el país no es un expulsor significativo de migrantes, su rol como punto de tránsito lo convierte en un aliado clave para EE.UU.
El presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, anunció un aumento del 40% en los vuelos de deportación desde EE.UU. Además, Guatemala aceptó recibir no solo a sus nacionales, sino también a deportados de otras nacionalidades. “Nos comprometemos a ampliar las capacidades para que más guatemaltecos puedan regresar a su hogar de manera digna”, afirmó Arévalo.
La última parada de Rubio fue en República Dominicana, donde se reunió con el presidente Luis Abinader para abordar el control de las pandillas en Haití, que controlan el 85% del territorio haitiano. Además, Rubio aprovechó para incautar un avión vinculado al gobierno de Nicolás Maduro, enviando un mensaje claro contra el régimen venezolano.
La estrategia de Rubio contrasta con los esfuerzos de la administración Biden, que se centraron en pedir a los países que no permitieran el paso de migrantes irregulares. Mientras Biden optó por la persuasión, Trump y su equipo han recurrido a la presión y los incentivos.
La gira de Marco Rubio por Centroamérica dejó acuerdos concretos que refuerzan la política migratoria de EE.UU. bajo la administración Trump. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es: ¿Podrán estos países sostener estos compromisos a largo plazo, o la presión de EE.UU. terminará por generar tensiones en la región?






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