Mascarillas, restricción de celulares y clases virtuales marcan el inicio escolar en Ecuador
El inicio del año lectivo en la Costa y Galápagos se presenta con una serie de medidas inéditas diseñadas para enfrentar los desafíos de la salud pública y la infraestructura educativa. Mascarillas, restricción del uso de celulares y clases no presenciales son algunas de las novedades que marcan este nuevo ciclo escolar.

El lunes 5 de mayo, el año escolar 2025-2026 comenzó con una serie de novedades en la Costa y Galápagos. Estudiantes y docentes llegaron a las aulas con mascarillas, una medida preventiva dispuesta por el Ministerio de Educación para evitar contagios de tosferina y fiebre amarilla. Aunque en la Costa no se han detectado casos de fiebre amarilla, la alerta epidemiológica vigente ha llevado a tomar estas precauciones, según informó el ministro de Salud, Edgar Lama.
En el colegio Vicente Rocafuerte de Guayaquil, donde se realizó el acto de inauguración del nuevo año lectivo en la Costa, un equipo del Ministerio de Salud se instaló en la entrada para vacunar contra la tosferina. La mayoría de los estudiantes llegó con mascarillas, cuyo uso será obligatorio por 60 días en las instituciones educativas de Manabí, Santo Domingo de los Tsáchilas, Guayas y Pichincha.
Este año escolar también trae cambios significativos en el currículo y la regulación de tecnologías. La materia de Cívica, Ética e Integridad se incorpora al plan de estudios, mientras que el uso de celulares está prohibido en la mayoría de las actividades en las aulas. La ministra de Educación, Alegría Crespo, destacó que estas medidas buscan proteger a los estudiantes y fortalecer la corresponsabilidad de los padres de familia. “El uso de las mascarillas es una medida preventiva, no reactiva. Lo estamos haciendo con mira de cuidar a nuestros estudiantes”, afirmó Crespo.

Además, se aplicará un plan de continuidad educativa en las zonas afectadas por el clima, debido a las fuertes lluvias que ha soportado Ecuador en este invierno. Unas 200 instituciones educativas no pudieron iniciar las clases presenciales, mientras que en Esmeraldas, las clases empezarán el 12 de mayo debido a los daños causados por el sismo de magnitud 6,1 del 25 de abril.
La infraestructura educativa también enfrenta desafíos significativos. Según Crespo, 222 instituciones educativas requieren mantenimiento y una gran inversión. “Hemos tenido muchos golpes después de una época invernal muy severa. Hay que ser muy realista y tomar esto en cuenta”, dijo la ministra. Recientemente, el Ministerio de Educación firmó un crédito con el Banco Mundial por 10,5 millones de dólares para mejorar las condiciones de las escuelas.
La regulación del uso de celulares en las aulas es otra medida importante. Hasta décimo de básica, los estudiantes no podrán utilizar celulares en la escuela, excepto en casos de salud o para estudiantes extranjeros que requieran un traductor. Estudios han demostrado que el uso excesivo de celulares puede causar ansiedad, depresión y afectar el desarrollo social de los estudiantes. “Para ir terminando esa parte de cómo deben usarlo, primero, segundo y tercero de bachillerato, lo podrán utilizar únicamente para fines pedagógicos, académicos, de investigación”, explicó Crespo.
El ministro de Salud, Edgar Lama, también destacó la importancia de las medidas preventivas. “Las medidas más seguras en materia epidemiológica son aquellas que son más agresivas. Mascarilla, distanciamiento, lavado de manos, aplicación de vacunación masiva. Si tenemos estos temas, vamos a estar seguros, nuestros niños van a estar sanos”, afirmó Lama. Actualmente, hay 320 casos de tosferina a nivel nacional, con alrededor de 100 casos en la provincia de Guayas. “Nuestros esfuerzos ahora se centran alrededor de los niños pequeños, niños de menos de 7 años, porque ellos son los vulnerables y a ellos es que hay que cuidarlos”, dijo Lama.
¿Estas medidas serán suficientes para garantizar un año escolar seguro y efectivo en medio de una crisis sanitaria y climática? La respuesta dependerá de la colaboración entre autoridades, docentes, padres de familia y estudiantes. Mientras tanto, el desafío sigue siendo claro: proteger a los estudiantes y mantener el proyecto educativo vivo en un contexto de incertidumbre.







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