El viceministro del Deporte anunció la apertura de expresiones de interés hasta el 15 de octubre. El proyecto multipropósito será financiado 100% con capital privado y busca revitalizar el corazón deportivo del país.

En una rueda de prensa celebrada el 15 de octubre de 2024 en el Estadio Olímpico Atahualpa de Quito, el viceministro del Deporte, José David Jiménez, anunció oficialmente la apertura del proceso de recepción de expresiones de interés para seleccionar un socio estratégico que impulse la reconstrucción o remodelación del emblemático recinto deportivo. La iniciativa, respaldada por el gobierno del presidente Daniel Noboa, busca transformar el estadio de 70 años en un espacio multipropósito para deporte, cultura y turismo, con financiamiento exclusivamente privado y un cronograma ambicioso que incluye la colocación de la primera piedra en el primer semestre de 2025.
Un sueño histórico con plazos concretos
El viceministro Jiménez calificó el anuncio como “el inicio de un sueño de décadas” que ha sido “prometido muchísimas veces” sin concretarse. Durante la rueda de prensa, destacó que el gobierno nacional garantiza “seguridad jurídica” para los inversionistas interesados, subrayando que el respaldo institucional y la transparencia marcarán la diferencia frente a intentos fallidos anteriores.
“Este proyecto no es un sueño, desde hoy se convierte en realidad”, afirmó Jiménez, quien señaló que ya existen manifestaciones informales de interés por parte de inversionistas internacionales, incluyendo cuatro grupos de Medio Oriente, otros de México y Brasil. La convocatoria, abierta hasta el 15 de octubre, busca recibir propuestas para un estadio que, según el viceministro, será “moderno, multipropósito y autosostenible”, capaz de albergar no solo eventos deportivos sino también conciertos y espectáculos culturales.
Detalles del proceso y financiamiento
El proyecto se desarrollará en fases claramente definidas. Tras la selección del socio estratégico (prevista para después del 15 de octubre), se realizarán estudios técnicos de prefactibilidad, ingeniería y arquitectura que determinarán si el proyecto implica una remodelación o reconstrucción total. Estos estudios, financiados por el inversionista seleccionado, tendrían una duración aproximada de 90 días.
Jiménez enfatizó que el financiamiento será 100% privado: “La idea es que no le cueste al gobierno ni a los ciudadanos a través de impuestos”. El viceministro explicó que, a diferencia de procesos anteriores donde la Concentración Deportiva de Pichincha debía invertir entre 200.000 y 300.000 dólares en estudios previos, en esta ocasión serán los inversionistas interesados quienes asuman estos costos iniciales.
Desafíos legales y administrativos
Pese al optimismo oficial, persisten dudas sobre los obstáculos jurídicos que han impedido proyectos similares en el pasado. Durante la rueda de prensa, la periodista cuestionó específicamente sobre los conflictos legales con Deportivo Quito, club que mantiene derechos de publicidad y otros acuerdos vinculados al estadio.
Al respecto, Lorena Álava, coordinadora de asesoría jurídica del viceministerio, confirmó que “existen ciertas trabas legales” heredadas de administraciones anteriores, pero aseguró que se están tramitando ante las autoridades competentes. El viceministro Jiménez añadió que confía en resolver estos temas “en las próximas semanas”, destacando que las relaciones con la actual dirigencia del Deportivo Quito son “excelentes” y que trabajan de forma conjunta en el proyecto.
Cronograma y expectativas
El viceministro presentó un cronograma detallado: tras los 90 días de estudios técnicos, se iniciarían los trámites de permisos y, finalmente, la obra civil. “Confío en que el próximo año, en el primer semestre, podamos poner la primera piedra”, afirmó Jiménez, aunque evitó especificar plazos exactos para la conclusión de las obras, reconociendo que dependerán del modelo escogido (remodelación o reconstrucción).
Respecto a la capacidad del nuevo estadio, Jiménez aseguró que “va a tener más capacidad” que la actual, sin precisar cifras exactas. También destacó que el espacio no se limitará al fútbol profesional, sino que albergará disciplinas como atletismo, boxeo y esgrima, además de actividades comunitarias como bailoterapia y eventos para combatir el sedentarismo.
Intervención en la Concentración Deportiva de Pichincha
El anuncio se enmarca en una intervención más amplia en la Concentración Deportiva de Pichincha, organismo responsable del estadio, que lleva 80 días en curso y ha sido prorrogada por 90 días adicionales. Romel González, interventor designado, explicó que esta medida busca “garantizar un proceso transparente y democrático” de cara a nuevas elecciones para el directorio de la institución, previstas para diciembre.
González destacó que, en este periodo, se han realizado “readecuaciones en la infraestructura deportiva de toda la provincia” y se trabaja en regularizar a 15 organismos deportivos que, aunque funcionan de hecho, no están debidamente constituidos jurídicamente. “Nadie quedará de lado”, aseguró, subrayando la intención de involucrar a todas las ligas cantonales y asociaciones en el proceso.
El anuncio del nuevo Estadio Olímpico Atahualpa representa una oportunidad histórica para modernizar la infraestructura deportiva ecuatoriana y posicionar al país como sede de eventos internacionales. Sin embargo, su éxito dependerá de superar los obstáculos legales y administrativos que han frustrado intentos previos, además de demostrar que el modelo 100% privado puede concretarse sin contratiempos. Mientras el gobierno apuesta por la transparencia y el trabajo ordenado, la ciudadanía observa con cautela, recordando promesas incumplidas en el pasado. En un país donde el deporte es sinónimo de identidad, el Atahualpa merece más que palabras: acciones concretas que transformen un sueño en realidad.






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