El 12 de febrero de 1832, el archipiélago fue incorporado oficialmente al territorio ecuatoriano, sentando las bases de su soberanía y posterior relevancia científica mundial.

QUITO — Este 12 de febrero de 2026, Ecuador celebra el 194.º aniversario de la anexión de las Islas Galápagos. El acto histórico ocurrió en 1832 bajo la administración del primer presidente del país, Juan José Flores, cuando una expedición oficial tomó posesión del archipiélago. Este evento no solo consolidó los límites territoriales de la joven nación, sino que permitió la protección de uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta, reconocido hoy como Patrimonio Natural de la Humanidad.
El rol de José de Villamil y la expedición de 1832
La incorporación de las islas fue impulsada por el general José de Villamil, prócer de la independencia de Guayaquil y fundador de la Armada del Ecuador. Motivado por el potencial económico de recursos como la orchilla —un liquen utilizado para tintes— y la importancia estratégica para el abastecimiento de barcos balleneros, Villamil fundó la Sociedad Colonizadora del Archipiélago.
Tras obtener la autorización gubernamental, el coronel Ignacio Hernández lideró la expedición que izó la bandera ecuatoriana el 12 de febrero de 1832. Las islas fueron bautizadas oficialmente como Archipiélago de Colón, nombre que buscaba reivindicar la soberanía en el Pacífico. Villamil invirtió su fortuna personal en la colonización inicial, convirtiéndose en el primer gobernador del territorio en 1833.
Un laboratorio natural para la ciencia moderna
Tres años después de la anexión, en septiembre de 1835, el HMS Beagle, bajo el mando del capitán Robert FitzRoy, llegó a las islas. A bordo se encontraba el joven naturalista Charles Darwin, quien durante cinco semanas exploró San Cristóbal, Floreana, Isabela y Santiago. Sus observaciones sobre las variaciones entre especies como los pinzones y las tortugas gigantes fueron fundamentales para el desarrollo de su teoría de la evolución por selección natural.
La geología de las islas también captó la atención científica. Darwin documentó la intensa actividad volcánica, estimando la presencia de al menos dos mil cráteres en todo el archipiélago. Observó cómo la isla Isabela presentaba coladas de lava frescas y actividad constante, mientras que las islas orientales mostraban signos de erosión prolongada.
Geología y biodiversidad: un vínculo indivisible
La formación de Galápagos es el resultado de un punto caliente mantélico bajo la placa de Nazca. Este proceso ha creado un gradiente de edad: las islas occidentales como Fernandina son las más jóvenes (menos de 700,000 años), mientras que las orientales como San Cristóbal superan los 4 millones de años.
| Isla | Edad Estimada | Adaptaciones Destacadas |
| Fernandina | < 700,000 años | Cactus de lava (pionero en roca volcánica). |
| Isabela | Joven / Activa | Tortugas con caparazón de silla de montar en zonas áridas. |
| San Cristóbal | ~ 4 millones de años | Vegetación de Scalesia en tierras altas húmedas. |
| Española | Antigua / Erosionada | Opuntia megasperma con troncos leñosos altos. |
Este dinamismo geológico ha forzado una adaptación rápida de las especies. Por ejemplo, el cactus de lava (Brachycereus nesioticus) es el primero en colonizar sustratos rocosos estériles, mientras que las iguanas marinas han desarrollado habilidades únicas para alimentarse en un entorno volcánico costero.
Legado y soberanía en el siglo XXI
Desde su provincialización en 1973, Galápagos ha pasado de ser un centro de explotación de recursos naturales a un referente global de conservación. La soberanía ecuatoriana, establecida hace casi dos siglos, permite hoy la gestión de un territorio donde el 95% de las especies de reptiles son endémicas. La conmemoración de esta fecha resalta el compromiso histórico de Ecuador con la custodia de este laboratorio vivo de la evolución.





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