Mientras la economía mundial se desacelera, países en desarrollo y naciones en recuperación postconflicto registran avances significativos.
El crecimiento económico global se desaceleró al 2,3 % en junio de 2025, según datos del Banco Mundial, FocusEconomics y Trading Economics. Sin embargo, Guyana, Sudán del Sur, Libia, Palaos y Níger destacaron con tasas superiores al 8 %, impulsados por sectores energéticos y procesos de recuperación tras crisis. El contraste ilustra cómo las economías emergentes logran dinamismo en medio de un contexto global incierto.

Guyana encabeza el ranking con un crecimiento del 16,3 %, impulsado por una rápida expansión en su producción petrolera. Según FocusEconomics, la producción alcanzó los 600.000 barriles diarios en 2024 y se espera que llegue a 900.000 este año. Este auge ha generado ingresos fiscales que financian proyectos de infraestructura y desarrollo. No obstante, expertos advierten sobre riesgos como la debilidad institucional, las tensiones étnicas y la disputa fronteriza con Venezuela, que podrían afectar la estabilidad del país.
Sudán del Sur y Libia también figuran entre los líderes del crecimiento global. Sudán del Sur, con una tasa del 14,6 %, muestra una recuperación tras la contracción del 20 % en 2024, causada por la interrupción del oleoducto hacia Sudán. En Libia, el crecimiento del 10,3 % refleja la reanudación de la producción petrolera luego de disputas internas que afectaron al sector. Ambos países aún enfrentan desafíos de seguridad y volatilidad política que podrían limitar su progreso.
Palaos, con un crecimiento del 8,5 %, se recupera tras la crisis del turismo durante la pandemia. La reactivación del sector y nuevos proyectos de construcción impulsan su economía. Níger, por su parte, registra un crecimiento del 8,3 %, respaldado por el oleoducto Níger-Benín y mejoras en la producción agrícola. Aunque ambas economías muestran signos de recuperación, persisten riesgos como el cambio climático, inestabilidad política y la dependencia de sectores específicos.
Aunque el crecimiento global se desacelera, algunos países emergentes logran avances notables. La combinación de recursos naturales, recuperación postconflicto y políticas estratégicas impulsa su desarrollo. Sin embargo, para garantizar un crecimiento sostenible, será clave superar desafíos como la gobernanza, la diversificación económica y la estabilidad regional.


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